Basada en un libro de Harlan Coben -escritor devenido en guionista de TV, con varias series en su haber- la serie traducida como ‘No hables con extraños’ es un thriller producido por Netflix, con todas las características que esto significa en cuanto a ritmo y cliffhanger. Ambientada en un pueblo británico, la historia comienza desarrollando uno de sus tantos hilos: Adam, abogado, esposo y padre de familia, es interceptado por una extraña quien le dice que no debería haber continuado con su relación con su esposa, ya que ésta le había mentido 2 años atrás sobre un supuesto embarazo que perdió pero nunca existió.

A la extraña del título la veremos en cada capítulo haciendo su gracia: exponiendo a gente del entorno de cada uno de los personajes, y también, como no podía ser de otra manera, extorsionando a la gente a la que increpa a cambio de mantener los secretos ocultos antes que publicarlos y provocar el ridículo social -porque claro, todo esto se da en un contexto de pueblo chico infierno grande. No tan sólo asistiremos a una estructura narrativa propia de tiempos de Netflix en el que no vamos a lograr salir de la plataforma sin darle play al siguiente episodio, sino que también estaremos ante un guión típicamente británico en donde en poco tiempo nos cuentan muchas cosas de manera muy efectiva, acompañado todo esto de actuaciones idóneas: Adam Price hecho por Richard Armitage (el actor menos virtuoso tal vez) y una genial Johanna Griffin interpretada por Siobhan Finneran. Sin embargo el relato es bastante coral, por ende el reparto es extenso, y los nudos están todos enroscados en el mismo núcleo: la extraña, interpretada por Hannah John-Kamen.

¿Qué está bien en la serie? Frente a una multiplicidad de conflictos (la desaparición de la esposa de Adam, la aparición de un adolescente drogado y violentado en medio del bosque, la aparición de un animal decapitado en medio de la vía pública, el asesinato de la dueña de una cafetería, etc.) el ritmo y la efectividad en los detalles e información necesaria para armar los arcos está muy bien administrada, y es casi matemática. Es hasta voraz en algunos momentos, pero nunca nos sentimos mareados con la cantidad de conflictos y de personajes, y poco a poco vemos que se transforman, al igual que los conflictos. Esto se logra ya que la serie es más efectista, cerebral, y coreografiada, antes que emotiva y compleja.

¿Qué es lo que no me gustó? Es de lectura tan rápida que hay pocos personajes con los que empatizar, y la única con la que podemos lograrlo es con la más sanguínea e inteligente: Johanna. Eso no es un problema si entendemos lo que estamos viendo. El problema está sobre el final de la serie. Una vez desatados todos los nudos, y cuando nos queda un sólo conflicto por resolver, se resuelve de manera fría y demasiado torpe, con un giro totalmente absurdo. Como no leí el libro, esto no sé si es fruto de una mala adaptación, o de pésimas actuaciones en dos de los personajes. El conflicto queda desdibujado y la tensión desaparece por un final totalmente ridículo, tratando de llevar el dilema al terreno ético y moral, seduciéndonos con un nuevo y obtuso secreto a esconder, y que nada tiene que ver con la dinámica planteada al comienzo de extraña persona exponiendo secretos por coimas.

Si bien es un thriller-misterio con mayoría de adultos, es bastante adolescente y novelesco por momentos, pero cumple la función de entretener. Dada la gran cantidad de obras de Coben y su experiencia en el guión, es cuestión de esperar hasta que Netflix de luz verde para que otro de sus libros sea llevado a la pantalla chica, y The Stranger -junto a Safe, otra serie del showrunner disponible en la plataforma desde 2018- sea un título más en el catálogo de dupla Netflix-Harlan Coben.