Diciembre del 2017 quedó marcado por un tímido hype alrededor de la novedad de Netflix: un thriller sci fi alemán llamado Dark, del que ya hablamos antes en la web y en nuestro podcast. Y pasó poco tiempo para volver a encontrarnos con otra producción escandinava: en este caso de Dinamarca, repitiendo los géneros del thriller y el sci fi, pero esta vez con un marcado corte adolescente en los personajes y en sus giros argumentales.

En ‘La Lluvia’, la protagonista es la lluvia del título, al menos en los primeros capítulos. Es una serie mucho más corta que Dark ya que tiene sólo 8 episodios de menos de una hora. Partimos de una premisa simple, pero que después necesita mucha explicación -además de un sinnúmero de preguntas sin responder.

Simone, hermana mayor de Rasmus, es extraída por su padre casi a la fuerza del colegio, porque necesitan huir de la contingencia climática que se avecina: la lluvia. ¿Por qué es tan peligrosa? Porque el agua de esa lluvia contiene un virus mortal. Simone, Rasmus, y sus padres (Frederick e Iben), llegan a un búnker subterráneo – propiedad de Apollon, empresa en la cual trabaja Frederik – que está preparado para albergar a varias personas durante un largo período de tiempo. Pero Frederik decide ponerse un traje y salir hacia la lluvia a ver si puede trabajar en una solución. Luego de una confusión en la que la madre aparentemente muere infectada por la lluvia, Simone y Rasmus quedan solos en el búnker durante 6 años.

Lo que al principio del primer episodio parece ser una odisea familiar post-apocalíptica en la que deben buscar sobrevivir, pronto se transforma en una aventura de subsistencia netamente adolescente. Simone (Alba August) y Rasmus (Lucas Lynggaard Tonnesen) finalmente salen del búnker después de 6 años porque se están quedando sin alimento, y también porque necesitan respuestas y comunicación con el exterior – que es algo que aparentemente nunca tuvieron durante ese tiempo. Al salir se encuentran con un grupo de jóvenes apenas más grandes en edad que ellos, armados y amenazándolos en busca de comida, pero Simone decide en cambio llevarlos a donde realmente pueden llegar a encontrar comida, a cambio de que estos extraños le perdonen la vida a ella y su hermano. En el búnker guardaban una especie de mapa virtual con intercomunicadores (que pronto dejaron de funcionar) con otros búnkers cercanos.

Si bien es poca la información que podemos dar para contar partes de la historia y no entrar en terrenos de spolier, así como se lee, se encuentran fácilmente muchas inconsistencias en el guión. ¿Cómo es posible que luego de 6 años Simone y Rasmus se encuentren en un perfecto estado mental y emocional? ¿Cómo es posible que nunca nadie antes haya intentado entrar a ese búnker? ¿Cómo y con qué subsistieron quienes no tenían acceso ni a esos refugios ni a la información que tenían Simone y Rasmus por ser ‘cercanos’ a Apollon? Hay respuestas sencillas, pero el trasfondo es mucho más complicado como para desarrollarlo en episodios de 45 minutos. Frederik (el padre) antes de partir, le encarga a Simone que cuide de Rasmus, y le dice que él es la clave para el futuro. Con esto nos damos cuenta de un gran spoiler que nos da el mismo guión en el primer episodio pero además nos anticipa que lo que vamos a ver en los capítulos siguientes no tiene nada que ver ni con él ni con la lluvia, sino justamente con la aventura juvenil.

Mención aparte mecere el desarrollo de los personajes satélites a Simone y Rasmus, mediante flashbacks y relaciones crecientes y yacentes, que vemos a lo largo de los episodios. Cada uno tiene un momento en el que vemos cómo y por qué llegaron a donde están, en qué situación los encontró la lluvia, y cómo se transformaron las relaciones en esos 6 años. Pero la información es poca y está muy librada a la reconstrucción del ojo del espectador, no se sabe si para no hacer abuso de esa necesidad voraz que tenemos por querer u odiar a un personaje, o por cuestiones de timing.

Es decir, podemos criticar abiertamente el guión de la serie pero rápidamente nos podemos dar cuenta de qué va la historia y no sentirnos engañados – punto a favor de la serie. The Rain es la aventura adolescente de Cris Morena que hemos visto siempre, pero hablada en danés, y con un registro totalmente actualizado, enmarcada en un género que es un cliffhanger en sí mismo como el thriller. Y si bien la historia tiene, además de huecos, giros inverosímiles, lo que el guión hace bien es el desarrollo de los personajes episodio tras episodio para lograr hacernos empatizar con algunos, y distanciarnos de otros.

The Rain está dirigida entre otros por Natasha Arthy, la directora de la versión danesa de The Killing, y creada por Jannik Tai Mosholt, Christian Potalivo, y Esben Toft Jabcobsen. Apunta a ser una serie de consumo masivo y rápido, y para un público muy específico, pero con la crítica dividida que generó de parte de los espectadores, Netflix todavía no confirma una segunda temporada, por lo que queda bastante lejos de su precursora Dark.

 

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