En 2016 Netflix sorprendió con una rara producción llamada The OA, que polarizó al público entre quienes la entendieron y quienes no. Más allá de entender o no entender, The OA se sumó a una lista de series cuya trama no es del todo clara pero aún así atrapa, engancha, entretiene, intriga, y en gran mayoría de los casos convence. Esta serie de Netflix está creada por Brit Marling que también la protagoniza haciendo de Prairie Johnson, y co creada por Zal Batmanglij, con producción ejecutiva de Brad Pitt entre otros. Sobrevuela todo el tiempo en la serie la idea de la rareza o extrañeza de la historia y de los personajes, y burla de alguna manera la linealidad y ciertas convencionalidades narrativas.

Contiene SPOILERS de la primera temporada y algunos de la segunda.

Prairie Johnson pierde la visión de niña, nacida en Rusia, y es adoptada luego por una pareja americana de entrada edad. Repentinamente desaparece, y luego de 7 años reaparece habiendo recuperado la visión. En esa desaparición es secuestrada por Hap, un científico que necesita experimentar y comprobar ciertas teorías, y encerrada junto a otras 4 personas, con un objetivo en común. Cuando Prairie sale después de 7 años de encierro, tiene varias misiones, pero una en particular [hasta donde ella cree saber] que tiene que ver con Homer, con quien compartió parte de esos 7 años de encierro. El final de esta primera parte de 8 capítulos es bastante reveladora pero además sienta numerosas preguntas sobre todo lo que nos queda por descubrir. Ese capítulo final fue el que más polarizó a la audiencia, por recurrir a una secuencia que rompe muchas sensibilidades como tiene que ver con el tiroteo en una escuela. Más allá de lo fatal del episodio, lo importante es ver qué es lo que sabemos, y qué es lo que entendemos hasta el momento, dándonos cuenta que no sabemos más, ni entendemos más de lo que saben y entienden los personajes, cosa que nos convierte en cómplices o partícipes.

A diferencia de muchas series, The OA lo que hace en su segunda parte es responder muchas preguntas y hacer nuevas. No tiene miedo en responder [de forma bastante enroscada, eso sí] cosas, develando y confirmando sospechas que tienen que ver con el angel original (OA), y sus idas y vueltas en distintos escenarios, su devenir en el tiempo y con ciertos viajes, que aborda la historia, no sólo de Prairie sino también del equipo de personajes de la serie. En esta multidimensionalidad es donde encontramos a Prairie como original angel, encarnada por Brit Marling (también guionista de la serie junto con Batmanglij).

En donde muchas historias ‘del palo’ o similares, optan por omitir pasajes de un estado a otro, o traspolaciones de personajes en el tiempo y en el espacio, The OA lo hace de una manera más física y hasta onírica: la danza de los personajes. Por otro lado, hay una gran construcción que se evidencia a largo plazo entre el pasado y el presente de los personajes y sus experiencias cercanas a la muerte química y cerebral que van experimentando en manos de Hap. Hacia esta segunda parte, The OA elige responder a dónde fue Prairie luego de la primera parte, y cómo logró viajar. No tan sólo vemos una nueva ciudad, sino que vemos a los mismos personajes transitar de una manera más lenta e intrincada ese viaje que está haciendo Prairie, que ahora es Nina, y vemos también a nuevos personajes, porque claro, para crecer hay que desplazarse, y en ese desplazamiento encontramos a nuevos agentes dentro del rompecabezas.

¿Pero quién es Nina? Nina es el nombre de nacimiento de Prairie. Es la otra Prairie, la que encontramos en la segunda parte. En esta continuación vemos referencias narrativas al personaje de la casa embrujada, ese subgénero del terror al que la serie rinde homenaje en algunos capítulos, y se juega también al investigador soberbio y al secuestrado, armando el más clásico de los clichés – detective busca a adolescente desaparecida – para deconstruirlo de la manera más atípica y actual posible en uno de los personajes más interesantes tanto de la primera como de la segunda parte: Buck.

En un excelente cierre de temporada, lo que arriesga The OA es muy importante y tiene que ver con una delgada línea entre el delirio y lo terrenal. Prairie/Nina vs Hap/Dr. Percy es una batalla metafísica de la más atípica, maravillosa, y rebuscada que podremos ver. La serie es una idea con riesgos, con sorpresas, con ambiciones y sutilezas al mismo tiempo, con audacia, y que lejos de sobreexplicar, sobreestima al espectador y lo hace parte, dando lugar a múltiples interpretaciones, sensaciones y lecturas. Lo importante es que no nos deje indiferentes, que no nos aburra, que no nos subestime, y que nos haga partícipes de esos movimientos, de esa danza transportadora. Sea excelente o tibia, lo que importa es que sea diferente.