Wind River, de Taylor Sheridan

Estados Unidos es una fábrica de historias violentas, pero fuera de la pantalla. También es el escenario donde cada una de estas historias tiene un lugar para ser espectacularizada, y mientras más violenta mejor. En esta fábrica, donde todo tiene un discurso cinematográfico, y donde priman los rankings y conteos, hay listados de mujeres desaparecidas Leer el artículo