Es una comedia mainstream, de esas que ya no nos bancamos. Es políticamente correcta y a veces ingenua. Comedias como esas sobran. Teniendo en cuenta eso, no estoy seguro de cuánto le podemos exigir a la película. Pero llega a un público muy amplio por la fecha de estreno (vacaciones de invierno), y por tener un punto fuertísimo que convoca, atrae y encanta: Natalia Oreiro. En Ficciones somos fans de Natalia Oreiro, pero vamos a dejar nuestro fanatismo de lado para hablar sólo de la película y de lo que hace la película.

Esta es la historia de Pilar, publicista, 40 años, en pareja, sin hijos, y vive en algún barrio lindo de la Ciudad de Buenos Aires. En pocos minutos vemos como una mujer tiene que lidiar en el día a día con su edad, con su profesión, con su condición de no-madre y cercana a la menopausia, con su género, con su género en la calle, etc. Sí, todas esas cosas con las que no debería lidiarse, pero para muchas personas – en especial para muchas mujeres – son cosas con las que hay que lidiar, no por conflictos propios/internos, si no porque siempre hay un otro – u otra – que señala eso y lo construye como conflicto.

Pilar un día se cansó y mediante un ritual, se sacó un montón de filtros que tenía de forma predeterminada – prolija, linda, ubicada, respetuosa, hacendosa, ponga aquí el adjetivo-de-abuela que se le ocurra, etc. – para llevarse el mundo puesto, y no dejar que le sigan pasando por encima. Dejó de guardarse todas las emociones y reacciones, dejó que salieran: comentarios, insultos, respuestas ácidas, rebotes frente a los mal llamados piropos. Pilar dejó salir todo lo que le molestaba, para molestar, movilizar e incomodar a los demás, para descolocarlos.

Por todo lo que acabo de describir (y spoilear) es por lo que digo que es una comedia políticamente correcta, e ingenua. Hasta podría decir que es algo romántica sobre eso que una mujer “común” – que puede confundirse con estereotipada – padece de mano de todas esas personas que se cruzan por su vida: amigos, amigas, ex parejas, pareja actual, hombres por la calle, compañeros y compañeras de trabajo, familiares, etc.

No todo lo que le pasa a Pilar, le pasa por ser mujer, no nos confundamos, no es eso lo que la película quiere decir. Para ser considerada una película feminista, hay que ver desde dónde se la mira: si desde una óptica normalizadora de los actos frecuentes que históricamente afectaron directa o indirectamente al género femenino, o desde una óptica en donde el género no es el protagonista. Yo considero que no es una película feminista, sino que es en partes anti machista, y en ese gris es donde se la critica: por tibia, por cómica, y por “burda” y por no terminar de ponerse una camiseta. Ahora bien, si nos paramos en la primera óptica, podemos considerarla una narrativa feminista. (Vale aclarar que no está ni dirigida ni escrita por una mujer, por lo que sigue siendo un punto de vista masculino sobre lo que a una mujer le molesta).

Los piropos en la calle, los atropellos por ser una conductora mujer, los mal llamados “chistes” sobre el período, o las chicaneadas relacionadas a la edad – como punto débil – en una mujer, son todos esos lugares comunes que toca la película pero no para ironizar o satirizar al respecto y sacar a la mujer (Pilar) de quisio, sino para: o deconstruir la idea de chiste y poner el foco en la respuesta agresiva (y a veces violenta) de Pilar, o bien para redimensionar ese chiste como uno sin sentido, absurdo, obsoleto, o incluso violento y discriminador. ¿Y por qué hablo tanto del chiste? Porque toda la locura de la Pilar post ritual es más que nada lingüística, y acá hay que hacer una aclaración: quienes la critican negativamente a la película dicen que todos los gags se apoyan en los insultos, pero en realidad lo que hace la película (de nuevo, de una forma políticamente correcta y a veces ingenua) es tomar el lenguaje y la cultura popular, hacerlas un bollo y tirarlo a la basura, para demostrarnos que todo eso que nos molesta y que molesta a Pilar, empieza y termina en la comunicación verbal.

Re Loca, por esos dos motivos mencionados en el primer párrafo, llega a una audiencia muy amplia: familias, hombres y mujeres de todas las edades, religiones y culturas, jóvenes de distintos poderes adquisitivos, etc.

Lo que le podemos agradecer a Re Loca es que, por ese amplio espectro al que llega puede ser una puerta de entrada o una ventana hacia ciertas ideas que tienen que ver con la visión machista y la estructura misógina sobre la que está construida nuestra cultura y nuestra sociedad, y reformularla, sin agredir desde lo ideológico, es decir sin avasallar con la ideología y militancia feminista. En otras palabras, esta revelación de Pilar puede llegar a hacer un clic en un espectador/a que es lejano/a a identificar esos rasgos peligrosos pero normalizados. Porque esta es una comedia mainstream que llega a espectadores que probablemente no midan con un sentido crítico las ideas, sino que van al cine a entregarse al entretenimiento, sin prejuicios ni juicios sobre lo que están viendo. Y que implícita y silenciosamente se cuestionen y se replanteen costumbres machistas, o misóginas, o discriminadoras, (o todas esas, juntas) lo logró una película como Re Loca, con sus virtudes y defectos, en lugar de otras comedias que eligen mejor no entrar en ese terreno.

Lo otro importante sobre esto como comedia es el espectro y la oferta de producciones frente a la que estamos. Cuando tenemos un mínimo de iluminación en un film, versus una “comedia” que ni siquiera debería existir como Bañeros ¡5! y en la cual hay empresas que siguen invirtiendo, y “artistas” que siguen prestándose a ese tipo de productos, elijo bancar a un producto como Re Loca, que mueve – pero no patea – el tablero. Lo lamentable es que exista un público para películas como Bañeros ¡5!, porque si ese tipo de títulos existen es porque hay un público que lo consume, ya sea por bizarro, por ridículo, o por barato y falto de contenido. Tal vez es mucho hacer gracias a Re Loca un análisis del cine argentino, que atraviesa una crisis de financiación, Y DE IDEAS. Porque no es menor este dato: es la 4ta versión de la película. Antes de ver a Natalia Oreiro haciendo de Pilar, vimos Paz Bascuñán en el 2016 en la versión chilena, a Fernanda Castillo en la versión mexicana, a Maribel Verdú en la española, y próximamente veremos a una versión norteamericana de todas ellas. Sí, la crisis es también de ideas. Y sí, prefiero sobredimensionar una película para hablar de ciertas cosas, en vez de descansar en el entretenimiento vacío con ideas viejas y destructivas.

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