Lovesick se estrenó en Netflix en el 2015 pero con otro nombre tan fallido como memorable: Scrotal Recall, en español algo así como Llamadas del escroto. Y como el primer título lo indica, podría tratarse de una comedia con personajes masculinos de andanzas sexuales. Para su segunda temporada decidieron cambiar el nombre tanto en los registros de la primera temporada como de la segunda en adelante, a un nombre mucho más común y olvidable que es con el nombre que la conocemos hoy, Lovesick. Si sumamos los dos títulos podremos entonces tener una idea un poco más ajustada de la premisa de la serie, y acá vamos a armar y desarmar algunas ideas y prejuicios.

La premisa:

Dylan descubre que tiene clamidia y tiene que contactarse con todas las mujeres con las que tuvo relaciones en el pasado más cercano, lo que sería aproximadamente 3 años o un poco más. Convive con sus dos mejores amigos Evie y Luke, y son ellos quienes lo acompañan en todo ese proceso de contactar a cada una de las chicas que en algún momento se acostaron con él.

El primer preconcepto que podríamos tener si tenemos en cuenta que se trata de una comedia dramática, es que Dylan es un donjuan que todos los días o todas las semanas, hasta el momento en que descubre la enfermedad que tiene, sale en busca de alguien distinto con quien acostarse. No, todo lo contrario. Dylan no busca sexo, sino alguien con quien mantener una relación amorosa, para sincronizar, empatizar, compartir. Dylan es un paisajista (dato que no conocemos hasta la tercera temporada, porque no es importante) y es un alma un poco inquieta, irrisoria por momentos, algo histriónico. El donjuan del equipo es justamente Luke, que sólo busca sexo y no entiende por qué siempre lo consigue Dylan antes que él. Evie no está al margen de todo este esquema: viven los 3 juntos, se soportan, comparten, conocen los secretos y las miserias del otro, se acompañan. La persona que completa este círculo inicialmente – que después se agranda con el transcurrir de las temporadas – es Angus, el más especial e histriónico de todos, que de entrada es totalmente detestable, pero es uno de los personajes que más evoluciona.

Lo primero a decir entonces de Lovesick es que no se trata de un retrato cómico de chicos teniendo sexo con chicas y contando esas historias, sino más bien de un trío de amigos – y Angus como miembro no estable – que tienen mucho por descubrir en un presente en el que miran constantemente hacia atrás y hacia adelante.

Las temporadas, los flashbacks y la lista

La primera temporada transcurre en un presente en el que Evie está planificando su matrimonio con Mal, un partido casi perfecto. El primer flashback lo tenemos con el primer nombre en la lista de Dylan que es el de Abigail, la recepcionista del hotel donde se casó Angus. Abigail tiene un pequeño primer capítulo, pero con el correr de los episodios vemos que a Dylan le gusta rememorar andanzas y volveremos a ver a Abigail eventualmente. Y así desde el comienzo, cada capítulo tiene el nombre de una chica en la lista de Dylan. Algunos nombres se repiten. Generalmente son historias divertidas, algunas de esas son tristes, algunas muy tristes. Con cada uno de los relatos nuestros niveles de amor odio hacia cada uno de los personajes crece y decrece considerablemente, pero generalmente crecen. Y toda esta historia y su dinámica que en el principio es algo torpe y no sabemos bien hacia dónde va, pronto comienza a complejizarse y a madurar, y a tener un poco más de sentido atando cabos que van quedando sueltos entre medio de los flashbacks. Porque claro, en esa ida y vuelta al presente, todo está hecho con flashbacks, bien presentados e introducidos, y no podemos criticar de exceso de flashbacks porque casi todo se trata de eso, al menos hasta la segunda temporada.

La segunda temporada (2016) comienza a asentarse y a desarrollar más costados ocultos de sus personajes. Empezamos a entender que se trata de un ir y venir de sentimientos, encuentros, desencuentros, confusiones, aciertos y equivocaciones, todo mostrado con mucha liviandad dramática y una medida dosis de humor, para hacer cada episodio de 30 minutos de lo más llevadero en el género, pero al mismo tiempo con nuevos nudos y planteos. En la segunda temporada vemos la aparición de Jonesy, que es una especie de Luke pero en versión femenina, que es la que termina de completar el círculo de amigos: el trío principal, más Angus, más Jonesy.

Lovesick es tan fresca que no necesita mostrar historias de sexo y relaciones amorosas con una innecesaria profundidad erótica ni romántica que la transforme en una serie sólo para adultos ni mucho menos, sino que muestra lo simple y lo justo sin ser poco ilustrativa ni ‘cuidada’.  La tercera temporada (2017) tiene un climax en el trío de amigos y en el devenir de Angus y de Jonesy en la historia, un climax que sólo nos prepara para más.

En definitiva, la lista de personas con las que Dylan se acostó, es sólo un puntapié para hablar del amor, la amistad, la madurez, los intereses, los divorcios, las malas decisiones, las mudanzas, los viajes, las rupturas, las sesiones con el psicólogo, sin transformarse en monólogos ni en cruces melodramáticos ni sosos. Lovesick es perfecta en sus giros y no se sienten manipuladores ni forzados, sino simplemente naturales, al punto de poder ver a todos los miembros del grupo como filmados en su vida real de amigos, treintañeros que descubren que el amor no es como en las novelas ni como cuando eran adolescentes, que ya no sienten mariposas y que tal vez no recuerdan haberlas sentido, pero que no por eso renuncian al amor.