Here and Now – Temporada 1

Crónica de una muerte anunciada

Six Feet Under fue la serie con la que Alan Ball – el creador de Here and Now – logró cierto reconocimiento y éxito crítico. La serie seguía las “aventuras” de los Fisher, una familia de funebreros que luego de la muerte del patriarca, tienen que replantearse cómo seguir con el negocio, y con sus vidas. Six Feet Under apelaba principalmente a dos frentes, un uso ácido del humor negro y el desarrollo de personajes llenos de aristas, tan complejos como uno se puede llegar a imaginar. Con varios Emmy en su cartera y avalado por el sello de HBO tuvo cinco temporadas y junto con propuestas como The Sopranos o The Wire marcaron un prestigio para la cadena de cable que fue, durante mucho tiempo, difícil de superar.

Brothers and Sisters fue una serie que se transmitió por la cadena ABC y que llegó un par de años después de Six Feet Under, con premisas similares (la muerte del patriarca, muchos hermanos conflictuados y conflictivos) y en cierto punto pasó a ser como la hermana tonta de la primera. La serie se respaldó en – también – dos premisas fuertes: los nombres del reparto (Sally Field, Calista Flockhart, Rob Lowe) y en las discusiones políticas entre los miembros de la familia (republicanos vs demócratas) que muchas veces tocaban temas de la agenda estadounidense desde la guerra con Irak hasta el presupuesto en educación. Sin las ambiciones de la primera, Brothers and Sisters era un culebrón simpático que se veía y maratoneaba sin culpas.

The Leftovers rompió todos los esquemas sobre series filosóficas y fundamentalistas. Ya he escrito varios artículos sobre la serie para Ficciones a los que me remito en orden a la brevedad, pero la traigo a colación porque habla de como un hecho externo (la desaparición un porcentaje de la humanidad) hace que “el resto” se replantee su forma de vida. La serie, aunque al principio con ínfulas de grandeza, logra su cometido sumergiendo en la depresión, el caos y el amor a quien se atreva a entrar en la propuesta.

¿Y por qué hablo de estas series para hablar de Here and Now? Porque Here and Now bebe de todas las premisas que he desarrollado en los párrafos anteriores y no llega a buen puerto con ninguna. Aquí hablamos de una familia de clase media alta (padres catedráticos) con hijos adoptivos de distintas razas y nacionalidades. Tenemos a un colombiano, una africana, un asiático y la más pequeña, la única hija natural de la familia, estadounidense. Tenemos a grandes figuras encabezando el reparto (Holly Hunter y Tim Robins). Tenemos familias numerosas con hijos conflictivos. Tenemos problemas paranormales, y hacia el final de la serie, con ciertos tintes apocalípticos. Pero tenemos tantas cosas que no tenemos nada.

Lejos de la importancia que se les da a los conflictos en la anterior propuesta de Ball, y principalmente el tiempo que demora en desarrollarlos, Here and Now se amontona, quiere abarcar, correr, y tropieza y cae. Para dibujarlo con un ejemplo volvamos a Six Feet Under:  eran la incapacidad para relacionarse con el otro, los problemas de aceptación o el sentimiento de no pertenecer a ningún lado, los tres principales conflictos de cada uno de los hijos de la familia Fisher. Durante las cinco temporadas de la serie ahondó en ellos hasta hacerlos carne. En Here and Now tenemos cuatro hijos (uno más) y los conflictos son tantos que es imposible resumirlos por personajes. Y son básicos. La hija negra tendrá problemas con sus orígenes raciales y por haber crecido entre distintos (pero también tendrá problemas con ser exitosa y con ser madre, para sumar, vio?). El hijo asiático problemas con el sexo (porque es hijo de una prostituta) pero también una competencia con su padre que también es escritor, y con el manejo del éxito, todo para sumar, vio?. El colombiano – tal vez el que podía resultar en un inicio el más interesante, y el más cansino a la postre – con sus orígenes (porque no los conoce, porque si los conociera y estuvieran relacionados con la droga sería drogadicto, así de sencillo todo), con el desconocimiento, y con una trama paranormal que lo une con la “otra” familia de la serie. Una familia musulmana que tienen conflictos con la religión, con la culpa, con ser una minoría. Y si ya se cansaron de tantos conflictos, yo también. Y queda una hija, la menor, tal vez la más libre, la menos cargada, la adolescente. Pero dejémoslo ahí. Uno de los principales conflictos de Here and Now es que quiere abarcar todo, y le es imposible.

Y el otro gran problema es que Alan Ball parece desconocer de lo que habla. Parece haberse quedado atrás, obsoleto, en otro siglo. Si en los 2000 podía lidiar con los problemas del cambio de milenio y las formas de relacionarse y conocerse de sus criaturas, en esta década no entiende nada. Por ejemplo, el personaje del hijo colombiano (que no sabe sus orígenes, que tiene visiones, y que es gay porque siempre se puede ser más intenso) conoce gente – sus intereses amorosos – en los lugares en los que usted y yo nos gustaría conocerlos. En un café, en una librería. Nada de aplicaciones. Nada de boliches. Nada de amigos. NO TIENE AMIGOS. Y es que con una familia así, y con todos esos conflictos, para qué se necesitan amigos. La hija africana soluciona problemas regalando zapatos y se hace millonaria con una página de ventas por internet, y NUNCA se la ve frente a una computadora. Los teléfonos celulares se usan solo para recibir llamadas, y algún que otro mensaje de whatsapp solo para poner en evidencia que los “grandes” de la familia no saben usarlos. Alan Ball es ese señor mayor, que quiere hablar de la juventud, pero se quedó en el siglo pasado y lo lamentamos. Porque detrás de todos esos excesos se ve un espíritu, y en esa sombra radica lo que podría haber sido, pero no fue. Ni la importancia de los cambios (Six Feet Under), ni el hacerse cargo de lo que es y divertirse (Brothers and Sisters), ni tomarse la importancia de lo que cuenta (The Leftovers), a Here and Now le falta personalidad. Tal vez por eso la canceló HBO.