Handia, de Aitor Arregi y Jon Garaño

El mundo cambia constantemente de forma imparable.
Pero a veces aparece inalterable ante nuestros ojos.
No es más que un espejismo. Bajo esa superficie, siempre sigue cambiando.
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Así comienza este largo con 13 nominaciones y 10 premios Goya en la Selección 2018.

Aitor Arregi y Jon Garaño, grandes del cine vasco ya trabajaron juntos en la aclamada Loreak (Flores, en español). El dúo nos ofrece aquí las entrañas de una leyenda con un limitado presupuesto que juega a favor: con sabia y honrada naturaleza los recursos son simples y maravillosos, perfecta combinación para una conmovedora pieza del cine que nos obliga horas después a seguir pensando en los protagonistas una vez abandonada la sala.

Nos topamos con un ser fantástico, bonito y triste. Y es que aún no he llegado a hablar de Joaquín (Eneko Sagardoy), el Gigante. Ya volveré a él.

Martín (Joseba Usabiaga), el hermano mayor, descansa sobre una mirada tan poética y cautivante que revela todo su mágico interior. La transparencia de su alma nos da fuero a ansiar conocer su historia.

 

  • (IMDb)

 

Épica e íntima, y en euskera, Handia relata la historia del Gigante de Altzo hacia el siglo XIX, parados sobre la campiña de Guipuzcoa, territorio histórico de la comunidad autónoma del País Vasco, tejiendo un relato que actúa de vidriera para el exhibicionismo de una criatura sometida inocentemente a la fama, el desconocimiento y un juego de tensión, sombrío y, por momentos, rozando el ridículo.

Esta representación cinematográfica se distancia de lo que veíamos en El Hombre Elefante (David Lynch, 1980) donde la atención se centra en Joaquín, esa criatura extraña que crece sin parar, fuera de la común o anormal. Arregi y Garaño otorgan una vuelta de tuerca y ponen la lupa en el profundo amor fraternal entre dos hermanos y cómo abordan el lazo que los une, logrando intensamente agazapar el corazón del espectador con matices sensibles pero ásperos cuando se trata de emprender el camino hacia la búsqueda de nuestro lugar en el mundo.

El ser humano y su diversidad, la suavidad y la aspereza. El destino, la identidad territorial y la construcción de mitos. Todos estos temas hacen de Handia una historia clásica, meticulosa pero sin pretensiones,  totalmente contemporánea en su contenido.

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El destino sobre la tierra produce transformaciones tan minúsculas como imprecisas.
Movimientos ondulantes y brisas que sacuden las raíces de los habitantes del mundo desde tiempo inmemorables.

 

 

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