Hasta hace unos meses atrás, cuando pensábamos en Sabrina Spellman, nos remitíamos a la adorable bruja adolescente, sus tías Hilda y Zelda, y su mascota parlante Salem. Pero hay una nueva Sabrina Spellman que nada tiene que ver con la sitcom de los ’90. Esta reversión está adaptada directamente del cómic, y gracias a eso nos dimos cuenta que el mundo de Sabrina era mucho más oscuro que cómico.

En #CAOS (Chilling Adventures of Sabrina) cada episodio encierra una aventura – tal como lo anticipa su título original – pero al mismo tiempo cada aventura es un escalón más para llegar a algo. Este ritmo no convence a algunos espectadores ya que tal vez nos estamos acostumbrando a la estructura de temporada en forma de menú completo, y en #CAOS cada capítulo es un plato distinto, y al mismo tiempo necesita ser superador del anterior. Sería muy fácil ver 3 o 4 capítulos y dar un veredicto fatal. Suena ridículo aclararlo pero luego de cada episodio, y de ver toda la temporada se evidencia esto a diferencia de otras series del mismo registro o para el mismo público.

Sabrina Spellman (Kiernan Shipka) está a punto de cumplir 16 años el 31 de octubre. Nada más tenebroso que verse obligada a firmar El Libro de la Bestia para entregarse con ese Bautismo al camino de la noche, proyecto que le tenía preparado el amo de la oscuridad. Sabrina es mestiza: mitad humana y mitad bruja, y en esta dualidad es donde reside toda su curiosidad por saber qué implica firmar el libro de la bestia y qué implica no firmarlo y continuar con su vida como una humana más.

Su novio Harvey (Ross Lynch), sus amigas Roz (Jaz Sinclair) y Susie (Lachlan Watson), sus tías Hilda (Lucy Davis) y Zelda (Miranda Otto), su primo Ambrose (Chance Perdomo), su gato protector, la señorita Wardell (Michelle Gomez), las hermanas malditas (Tati Gabrielle) y la escuela, no son más que piezas que giran alrededor de Sabrina pero muy bien calibradas y ajustadas, y van creciendo a lo largo de la temporada. Contiene pasajes con claras referencias a la vieja Sabrina, a El Exorcista, a Halloween, y demás, tanto desde lo discursivo como desde lo visual. Pero la referencia más inmediata es a Harry Potter con su universo dual y sus protagonistas. Hay un crecimiento también en los personajes, mediante el develado de misterios, confesiones, y el cierre muestra que después de eso hay más, pero no de una manera torpe como lo hacen otras series en su búsqueda de continuidad y rentabilidad.

El desarrollo de los personajes está bien a los fines de la historia, y considerando lo que se presenta como el destino, las realidades, y las posibilidades de cada personaje y de cada mundo. Pero lo interesante es que en una serie de este registro -amiga del terror, y del drama adolescente- se incluyan premisas y rasgos feministas y afines a la diversidad como con el primo Ambrose, Susie, la amiga de Sabrina como personaje no binario, comentarios anti-machistas como los que se hacen en referencia a Satán y al Padre Blackwood, y acciones anti-bullying como la creación de WICCA para proteger a Susie, y el club de lectura para títulos prohibidos por el director por ser ‘confusos’. Todo esto no quiere decir que El mundo oculto de Sabrina levante una bandera, pero podría omitir estas cosas para un relato más convencional y común, y sin embargo decide incluirlas no como guiños sino más bien como una forma de compromiso y de responsabilidad discursiva, que otras series -de nuevo aclaro, del mismo registro o con el mismo público objetivo- olvidaron.

#CAOS vuelve para un episodio especial de Navidad el 14 de diciembre, y acá podes ver el trailer de la segunda temporada que se estrena el 5 de abril de 2019 en Netflix.

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