(Chilling Adventures of Sabrina, #CAOS)

Luego de una primera temporada estrenada en Halloween del 2018, y de un especial de navidad lanzado a mediados de diciembre, volvió Sabrina Spellman, tal como estaba prometido. En esta nota que podes leer acá, te conté algo de lo que fue esa primera temporada de 10 capítulos de esta serie que tiene como showrunner a Roberto Aguirre-Sacasa, mismo productor de Riverdale, Supergirl, Glee y Looking. Explicaba que en la primera temporada hay una suerte de estructura espiralada con una aventura en cada episodio que desbloquea un nivel superior camino a: 1- hacer que Sabrina firme el libro de la Bestia, 2- hacer que sabrina ingrese a la Academia de Artes Oscuras de Greendale, y 3- descubrir cuáles son los planes que tiene el Dark Lord para ella, y por qué envió a una bruja a tomar el cuerpo de la profesora Wardwell para cumplir ese objetivo.

Ahora bien, después de un episodio bisagra que tuvimos el 14 de diciembre a modo de especial de navidad, el 5 de abril se estrenó lo que técnicamente es la segunda parte de CAOS que consta de 9 episodios (y aclaro lo de segunda parte porque la numeración de los episodios continúa desde la primera temporada en vez de arrancar de cero), bastante similares a lo que veníamos viendo hasta el momento. ¿Qué sucedió? El final de la Parte 1 no era tan cerrado y redondo como creíamos, y era sólo preparatorio de una revelación un poco más grande y jugosa. Pero en los primeros episodios de esta Parte 2 parece todo bastante chato si vemos el parecido a la Parte 1 del año anterior. Es recién en el episodio 17 (capítulo 6 de esta parte 2) cuando esta realmente despega, y nos damos cuenta de que hay un gran estiramiento de toda esta saga que definitivamente es innecesaria.

En adelante, algunos SPOILERS de la primera temporada.

Sabrina ya no está con Harvey. Está algo alejada de la Greendale High School porque la Academia de Artes Oscuras le demanda más tiempo, y por ende también tiene algo abandonada su amistad con Susie, Harvey y Roz. Además está cada vez más cerca de Nick Scratch. Aclarado este panorama, la historia continúa en varias direcciones: su relación con Nick se torna de alguna manera más en un equipo de trabajo que necesita para ciertas cosas además de un romance; con el Padre Blackwood (sumo sacerdote de Greendale) está todo cada vez peor por cierta conspiración de la que sospechan Sabrina y Nick, y empeora aún más cuando Blackwood le propone casamiento a su tía Zelda. Como si fuese poco, comienza también una relación algo (más) filosa con las hermanas Prudence, Agatha y Dorcas, y con su primo Ambrose. Todo esto no es más que alargar el doble una historia que con menos ingredientes y con menos elementos, pudiese haber funcionado mucho mejor.

Ahora, si bien esta mezcla de serie juvenil con satanismo, oscuridad y “perversión” (?), la disfruté mucho y me divirtió en cada capítulo, se volvió extremadamente larga para ser una historia de muy baja complejidad y densidad. Como decía anteriormente, recién se notó en el episodio 6 (de la Parte 2) un verdadero despegue de la historia porque hasta el momento era pura continuidad de lo que ya veníamos viendo y que funcionó bien en la Parte 1 (fue de las series que más me divirtió el año pasado). Y toda la profundidad de la serie recae en el crecimiento del personaje de Sabrina y en el descubrimiento de su historia y sus antepasados. Entonces con este ritmo acelerado de producción de la serie, es algo difícil hacerla crecer. Sería saludable darle algo de aire a la evolución del personaje. Por ese lado viene mi crítica negativa hacia esta Parte 2. La primera descansaba también en la sorpresa de ser “la primera”, y diferente de la bruja adolescente que conocíamos. La segunda no debería repetir fórmulas. Si bien hay revelaciones como ya dije, no debería haberse confiado con esa estructura de episodios, porque muchos están de más. Sin embargo, sé que es mucho pedir para una serie que es muy del tipo ‘ligera y rápida’ para consumir, pero lo que digo es que hay tela para cortar, y para cortar mejor.

Volviendo a la serie y saliendo de la crítica, continúa esta especie de lucha feminista que en la primera temporada vimos en forma de WICCA, esa agrupación escolar para defender a Susie y para el empoderamiento de las chicas y de levantar una bandera de género, y en esta segunda temporada vemos lo mismo pero no en Greendale High School sino en la Academia de Artes Oscuras, cosa que es mucho más difícil para Sabrina, y en lo que por suerte cuenta con el apoyo de Nick. En paralelo, lo que están viviendo Susie, Harvey y Roz es algo tibio, de relleno, pero tiene una conexión (con fórceps) con Sabrina sólo al final de la temporada. En el medio, si bien es entretenido, hace bastante de agua. ¿Por qué? Justamente por todo lo mencionado anteriormente: hay un universo por crear y por explorar hacia los costados con esta multiplicidad de personajes humanos, brujas, hechiceros, demonios, etc., pero lo difícil es hacerlo en clave de “serie liviana, rápida y fácil”. Por ese motivo la serie es larga para el propósito que tiene. Si consideramos que esta es la segunda parte de una misma temporada (ya que ambas desarrollan un mismo arco) Netflix estaría abusando de sus capacidades de producción, deberían habernos contado lo mismo, pero mejor, y en menos episodios, no en 20, ni en 13, como lo hizo la cadena con otras series de otros universos.

Hay una segunda temporada que seguramente veremos en octubre de este año siguiendo el mismo ritmo de producción y filmación: Parte 1 de la temporada 2 en octubre 2019 y Parte 2 de la temporada 2 en abril 2020. Sigue siendo largo ya que para cada una de esas partes hay 8 capítulos previstos. Más allá de la extensión, que para quienes gustamos de la historia podemos vernos ‘beneficiados’ porque nos mantiene entretenidos, lo peligroso está en abusar y manosear tanto a un personaje que podría ser mejor aprovechado y dado el género y el público objetivo que tiene podría estar optimizado para los tiempos de lectura y visionados actuales. Siempre llega un momento en el que miramos hacia atrás y valoramos que nos [narren] mejor, y no [que nos narren] de más.