Al parecer la maternidad será para mi uno de los temas de este festival. Es extraño que un tema que no me interpele – más allá de mi rol de hijo en el mundo – me persiga de esta manera por estos días. Extraño lo es también el hecho de que estas películas me hayan hablado tanto. Es el caso de Hogar, la opera prima de Maura Delpero que se presenta en la competencia argentina. La película, que viene de ganar en Locarno, habla sobre la maternidad, sobre maternidades extremas, o no tradicionales, sobre las madres solteras, sobre el deseo de ser madre, pero es mucho más que eso. Es una película sobre cómo ser mujer y vivir en el cuerpo esta experiencia, y en las palabras de la directora sobre “estas maternidades tan extremas o la ausencia del maternidad de las monjas, el conflicto de ser madre y el miedo a no ser la madre perfecta“. Sor Paola llega desde Italia al hogar del título, un convento que sirve de refugio a jóvenes madres solteras, y en el que conviven una decena de madres con sus niños y embarazos, y las monjas que las cuidan. Fátima y Luciana comparten habitación, ambas son madres, Fátima además está esperando su segundo bebe. Entre las dos se ha formado una amistad a base de confesiones, que la película no cuenta pero se intuyen, y se respaldan para soportar los avatares de una vida que claramente no es la que hubieran elegido. Mientras Luciana cuenta los días para escaparse con su “macho” y descuida bastante a su pequeña Nina (excelente acierto de casting para una niña de cuatro años), Luciana sueña con una casa propia donde vivir con sus hijos. La película tiene una sensibilidad distinta, pero no se queda en la decisión fácil que sería mostrar sin contar, se nota en cambio un trabajo previo (la directora contará después que el proyecto lleva cinco años trabajándose, tiempo que entre otras cosas se consumió en involucrarse en los hogares reales en que se basa el título, dando clases de cine a madres solteras, por ejemplo) y un trabajo de casting excelente, principalmente de sus tres protagonistas, dos de las cuales debutaban no solo en el cine, sino también en la actuación. El segundo día del festival empieza bien, esta película merece una nota mas extensa, pero el festival apremia.

Por la tarde será el tiempo de Huerfanos en Brooklyn, la segunda película como director del actor Edward Norton, para la que también se guarda el protagónico junto a un elenco repleto de estrellas (Alec Baldwin, William Dafoe, Bruce Willis) para contar la historia de un detective privado que debe investigar un caso inconcluso de su mentor. El cine noir es el marco para esta historia de época que se respalda en una impresionante ambientación de época y en una música inmersiva en la que no faltan los clásicos elementos del género: una mujer fatal adaptada a los tiempos actuales, traiciones y mentiras, giros de guion – a veces demasiados – y una galería de personajes que tienen tanto que contar como ocultar. La película, algo extensa en su duración, es un claro exponente de un género que casi no se hace, un exponente más que digno para ser justo.

Ya llegada la noche llega Joan of Arc de Bruno Dumont, también en la sección Autores como Huerfanos de Brooklyn, también de época, y allí se quedan sus paralelismos. La propuesta narra los últimos días de la joven heroína francesa, desde sus primeras derrotas hasta su juzgamiento y muerte en una clara puesta en escena teatral, donde lo que se muestra no es tan importante como lo que se dice, respaldándose en las actuaciones, principalmente la de la joven Lise Leplat Prudhomme (bastante menor que la Juana de Arco real en la época en la que transcurre la historia). Tal vez lo mejor de un film tan arriesgado como aburrido, extenso y maniaqueo sea la actuación de la joven actriz. En definitiva, dos horas y media en lo único que esperas es que el fuego llegue, y pronto. 

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