A veces me intriga saber si volviendo el tiempo atrás y tomando un camino diferente, llego al mismo destino. Pero últimamente esa pregunta me la hice en cada uno de los episodios de Dark, la primera serie alemana original de Netflix.

Dark se estrenó el 1ro de diciembre a nivel mundial en la plataforma roja. Se anunció meses previos que Netflix estaba impulsando la serie como producción propia, si bien no es un contenido original nacido puertas adentro, y se convirtió en una de las sorpresas del 2017.

¿Qué es lo que tiene Dark? Tiene mucho de lo ya visto, y tiene cosas nuevas. Pero todo lo que tiene está bien o mejor que en lo que ya vimos. Las incógnitas, las historias y conflictos satélites – que funcionan como atenuantes o guías para definir los bordes de un personaje o figura -, los misterios, los saltos y brechas temporales, los personajes clave, las teorías y la historia -científica- de base, y todo lo que sirve de la ciencia para el fundamento de los nudos narrativos, son algunas de esas cosas ya vistas, pero acá están excelentemente presentadas y distribuidas a lo largo y a lo ancho de los 10 capítulos.

¿Dónde sucede y qué sucede? La historia que nos cuenta Dark sucede en Winden, un pueblo del interior de Alemania, muy tranquilo y donde se conocen todos. Winden – que es un lugar real al suroeste de Alemania – se caracteriza por dos cosas: el bosque, y la planta nuclear. Todo “comienza” con un suicidio y continúa con: 1) la desaparición de Erik, un adolescente del que se sabe poco, 2) la desaparición de Mikkel, hijo de Ulrich, uno de los policías del lugar, y 3) la aparición del cuerpo de un niño con ropa de los años 80. Todos estos sucesos, ocurren en tiempos distintos, algunos en 1986, y otros 33 años después en el 2019. Lo que descubrimos después de ingresar a las cuevas del bosque de Winden es cómo están conectados esos momentos históricos, y no tan sólo entre sí, sino también con otros. Por eso la pregunta correcta sería “¿cuándo suceden?”.

Los hechos son obviamente de ficción pero están contextualizados en acontecimientos reales como la tragedia nuclear de Chernobil y la segunda guerra mundial, y otros que son hipotéticos: un “presente” (2019), y un “futuro” del que desconocemos el año. Donde la serie es excelente es en la capacidad que tiene para armar personajes, desarrollarlos en el tiempo, y simultáneamente hablar de los hechos y los nudos de conflicto. Algo que hemos visto mucho en el thriller y en la ciencia ficción es que siempre hay un elemento que absorbe al otro: los personajes a la historia (por ejemplo Mr. Robot), o la historia a los personajes (por ejemplo Westworld). Pero en Dark conviven en perfecta armonía.

  • Dark (2017)

Cada personaje tiene un arco justificado y bien armado, con un pico en algún momento de la serie, y con curvas que pueden entenderse como de relleno, pero que en realidad hacen de semillas para ampliar un poco ese arco. Por ejemplo hay una figura secundaria con cáncer de mama, que no entendemos por qué nos cuentan que tiene cáncer, hasta terminar de profundizar en la complejidad emocional de ella, y entender de dónde viene y hacia dónde va (Regina).

Otro elemento no desarrollado es el hallazgo en 1953 de los dos niños enterrados. No sabemos cuándo fueron enterrados, no tenemos confirmación de quiénes son, pero lo suponemos.

Otras cosas que llaman la atención son la música, el sonido, la fotografía, la edición y el montaje, que episodio por episodio están manejados con sutileza y bien integrados a lo visual. No le sobran ni le faltan capítulos, ni una historia, ni un personaje, ya que entendemos que Dark continuará, y que no empezó de cero en el capítulo uno, sino que empezó allá por 1953, o antes, por lo que cualquier tipo de precuela no queda eliminada como posibilidad sino más bien incluida en este mismo relato.

En Dark vemos algo que no vemos frecuentemente (excepto en uno de los íconos del cine pop: Back to the future): el futuro puede llegar a tener más incidencia en el pasado, que viceversa. Y la superposición de los mismos personajes en distintos tiempos explica que uno de ellos pueda alterar cosas en diferentes momentos. La explicación científica en esto viene por el lado del agujero de gusano, y de la triqueta, y desestructura de alguna manera la idea de dualidad que ha regido siempre a la humanidad según uno de los personajes.

Las mentiras, los engaños, y los enredos, tienen la función de ancla en conflictos reales, en el marco de una historia con un costado sobrenatural. Y esa conexión entre lo terrenal y lo fantástico, no tan sólo está bien hecha sino que tiene sentido y cohesión.

Otro de los personajes confirma algo: en Winden hay un asesino. Y respecto a eso, surge otra pregunta en otro momento histórico que es la misma que nos hacemos en otra serie nueva de Netflix, Mindhunter: asesino, ¿se hace o se nace?. Si bien no hay punto de conexión, esto denota un poco los matices de thriller que tiene Dark, al igual que Mindhunter.

El cast y los perfiles de cada uno de los personajes funciona en la red de relaciones, verdades y mentiras. Todos los detalles están bien pensados: desde los lunares, hasta los hechos históricos reales, los literarios, y los originales que son sembrados y cosechados en el mismo guión (porque hay que aclarar que tiene series, historias y momentos de inspiración y referencia, pero sutiles y no constantes, y que son realmente inspiración y no copia).

El guión de Dark demoró mucho tiempo en terminar de escribirse, y hay material suficiente para dos temporadas más según confirmó su creador, Baran Bo Odar. Por lo que más que cierre, lo que hacemos hasta acá es una presentación y repaso de una de las joyitas que acaparó Netflix este año. Pero lo que celebramos no es tan sólo eso, sino también que la plataforma se incline a darle espacio a realizadores de otras nacionalidades y por fin veamos buena inversión en propuestas narrativas que son parecidas a las que ya nos gustan pero nos guían hacia otros estilos y formas de contar historias. Quiero decir, es saludable escuchar otro idioma que no sea el inglés. Cuando se escucha un idioma se escucha cultura, y es hora de empezar a escuchar a otras.

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