Poco se puede decir que no se haya dicho ya de la segunda película más taquillera hasta este momento del año. Y sí, estamos hablando de una película de Hollywood, pero muy chiquita en su presupuesto teniendo en cuenta que es de estudio y que tiene una gran ‘estrellita’ en cartel como Emily Blunt, a su esposo como director y co-star, John Krasinski, y al género: terror y suspenso (ahora vamos a profundizar sobre el género). Paramount fue incluso mucho más tímido con este título que con su anterior gran producción del año, Annihilation, haciendo muy poca promoción del film y tirando todo a la suerte al boca a boca y a la prensa.

Un lugar en silencio’, título con el que se la conoció en Latinoamérica, está escrita por Bryan Woods, Scott Beck, y el mismo Krasinski, más conocido por su papel en la versión americana de The Office.

La historia comienza – creemos – que en el 2020, 84 días después de lo que aparenta ser la llegada al mundo de criaturas extrañas que no demoramos en ver. “It’s the noise” es el título de un diario que vemos tirado y que nos adelanta que durante la primera parte de la película solo escucharemos respiraciones, gestos en el aire del lenguaje de señas y pies descalzos en circuitos de arena. A Quiet Place es la historia de una familia que retirada en medio de granjas en algún lugar de Estados Unidos, sobrevive en silencio. Y todo el film, intervenido por distintos momentos, es básicamente eso: la historia de una familia en silencio – nombre del primer movimiento musical que compuso Marco Beltrami para la película – y de una vida en silencio. Y es que claro, si la familia quiere conservar la vida, debe permanecer en silencio. ¿Por qué? Lo que pasó hace 84 días lo desconocemos con exactitud, pero tiene que ver con la llegada de alienígenas al planeta, y que tienen una reacción letal con los ruidos: necesitan destruir todo lo que genere sonidos.

La familia inicialmente está compuesta por Evelyn (Emily Blunt), Lee (John Krasinski), y sus 3 hijos Regan (Millicent Simmonds), Marcus (Noah Jupe) y Beau (Cade Woodward). Regan es sordomuda, por lo que es complicado que ella entienda qué es lo que tratan de evitar para no correr peligro. El film comienza con la familia abasteciéndose en un supermercado en el pueblo, deshabitado, desolado, sin rastros de humanos. En los primeros 15 minutos de película vemos que Regan le da a escondidas un juguete a Beau, el más pequeño, y que éste además toma en secreto las pilas para ese juguete. De regreso al refugio, Beau enciende el juguete, lo que llama la atención de una de las criaturas rápidamente, matando a Beau.

Luego de ese primer acto – y acto final para uno de los hijos – vemos el salto temporal, 400 días después, en donde Evelyn está embarazada nuevamente, y la familia entera ha perfeccionado su sistema de defensa y su conocimiento sobre las amenazas.

A Quiet Place no demora en convertirse en un sórdido horror sobre el peligro de una familia, y también por qué no en convertirse en un drama familiar horrorífico en el que los actos simples no son justamente saludables. El film logra manejar muy bien algo que al comienzo podríamos haber criticado: la predictibilidad. En la primera mitad están casi todas las cartas puestas sobre la mesa, podemos vislumbrar cuáles son los nudos y qué es lo que está pasando. Pero los componentes están tan bien repartidos y mezclados con todos los recursos de los que se sirve la película que por más predecibles que se vuelvan los acontecimientos, terminan sorprendiendo, aterrorizando, tensionando y aturdiendo, al mismo tiempo que los conflictos dramático-sentimentales (que no son muchos pero hacen ruido) van esclareciéndose y complejizando el devenir de los actos.

Por si no quedó claro, A Quiet Place resalta por la economía de elementos, la simpleza de los giros, y la sutileza en el uso de los recursos. Todo esto se maximiza si tenemos en cuenta que el enemigo es el ruido, y que basta con que sólo uno desconozca este peligro visceral para elevar la tensión al máximo. Influenciado por Hitchcock y Shyamalan, e inspirado por títulos recientes del género como Get Out y It Comes At Night, Krasinski condimenta la historia con el drama familiar, y hace un manejo del silencio, de los diálogos, y de la música que deja sin respiro y sin aliento.La inmersión en el ambiente – que toda película de horror necesita generar – está lograda gracias a la idea de la audición y el sonido, y la redefinición de esto en el sentido propiamente dicho. En el film, la experiencia de la paternidad es la encargada de redimensionar y resignificar lo que el sentido de la audición significa y lo que el sonido provoca, tratando de criar hijos en un ambiente hostil y en un mundo post-apocalíptico en donde para sobrevivir hay que entender que ese sentido es el enemigo, antes de enfrentarse al otro que es el que atenta justamente contra el sonido. Primero entender, y luego actuar, siempre en silencio.