Una especie de familia, de Diego Lerman

La importancia de llamarse Gato

Hay tres películas posibles en Una especie de familia: la película que es, aquella que podría haber sido y finalmente la película que quiere ser. Dedicaré un párrafo a cada una de estas películas posibles, en un intento de explicar por qué la película no me gusto, por qué me podría haber gustado y por qué la película gusto tanto.

La película que es: Malena es médica y viaja al Mesopotamia argentina para convertirse en madre. Para “adoptar” a un bebe por nacer y finalmente cumplir su gran realización como mujer. Marina viaja en auto, viaja con un gato. En una jaula. Viaja con un gato por que, supuestamente, no tiene con quien dejar al gato en Buenos Aires pero vemos como durante la película habla con su madre, con su marido. Imaginamos que puede tener vecinos, amigos. No se ve una mujer que no desarrolle vínculos a quien poder confiar el cuidado de una mascota que no necesita de muchos cuidados, pero Malena viaja con el gato. Malena llega a la clínica donde está internada la madre biológica y deja al gato en el auto. Los gatos sufren de claustrofobia. Yo no sé si alguno de los que lea esta nota ha probado llevar un gato adulto en un auto, pero creo que sí lo han vivido entenderán lo difícil que es que el animal se comporte de una forma medianamente educada. El gato, que se llama Gato por que no tiene nombre, es dejado solo en el auto en lo que entendemos un período largo de tiempo (sale casi de noche, vuelve de dia), suelto. No vemos que le de agua ni alimento. El gato finalmente es dejado al cuidado del personaje de Daniel Aráoz, otro médico de la zona, mientras Malena se queda en el pueblo misionero. El gato, que es recuperado luego de unos – entendemos – días, vuelve a la jaula para viajar nuevamente a Buenos Aires y justificar así su participación en la película en una escena en la que lo tiene de protagonista. Luego de esta escena el gato es olvidado – deja de viajar con Malena y se lo lleva otro personaje – por que ya cumplio con su fin. Aparecer en esa única escena. Ese gato habla de la película que es Una especie de familia, una película que se olvida de sus personajes en pos de la historia que quiere contar.

La película que podría haber sido: Malena esta alienada, las cosas no salen como ella esperaba y sufre un traspié junto a otro. Sentimos que esta por volverse loca, grita, corre, se agarra la cabeza, no sabe como actuar. Pincha una cubierta de su auto en una calle de tierra y abandona el auto por unos minutos, camina, se aleja. Cuando vuelve siente ruidos, como que algo la persigue, el ruido incrementa, lo empezamos a sentir nosotros del otro lado de la pantalla, vemos que puede ser real, o no. Que puede estar en su cabeza, vemos una sombra, luego otra, pequeñas sombras que se multiplican. Malena corre, finalmente llega al auto perseguida por una plaga de langostas. La plaga golpea el auto en una escena claustrofóbica de terror. Malena se está volviendo loca. La plaga existió o es ella que dormida sueña con la plaga. Esta es la película que podría haber sido Una especie de familia, una película que no da respuestas pero genera preguntas, que interpela, que es interesante desde la apuesta lúdica, arriesgada.

La película que quiere ser, y a veces lo logra: Una especie de familia es una película hermosa desde lo visual, desde lo técnico. Jugando con una paleta de colores que aprovecha el verde y el rojo de la Mesopotamia, la lluvia y los espejos de los autos, de los vidrios. Con una música casi inexistente pero con un manejo del sonido que hace de los ambientes, ambientes habitables. Una especie de familia es eso. Una película técnicamente impecable. Y listo. Es una propuesta arriesgada con una premisa fuerte que involucra temas importantes como tráfico de bebes y abuso de personas, en el marco de lo que quiere ser un thriller pero nunca despega, que es un drama en donde todos los actores están bien pero fuera de registro, que gritan y se pelean y después resuelven las cosas pero no se sabe bien por que, simplemente por que la historia necesita avanzar. En el medio se olvida de sus personajes, de la temporalidad, del gato, pero también de la madre biológica que esta por morir en el parto pero no muere pero a los dos días ya está caminando en su casa como si no hubiera parido, y del marido que están separados pero no lo están, pero si se separan pero se lleva al gato por que ya no importa, como el marido. Una especie de familia es una historia atípica para el cine argentino, mas anclado en momentos y espacios que en historias que avanzan en formas narrativas más clásicas, como Una especie de familia. Es sin duda una historia fuerte y bien filmada, pero fallida en su guion, en la dirección de actores, en el desarrollo y en su resolución. Estas fallas dejan un sabor amargo en la película que vimos, el sabor amargo de aquello que podría haber sido, pero no fué.

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