Tom of Finland, de Dome Karukoski

Podría decirse que la cultura gay es una cultura de nicho, con poco ensayo para la magnitud y la representatividad que tiene en el imaginario de millones de personas en el globo. En definitiva nuestra identidad y nuestras influencias se retroalimentan, y es lo que hace que una cultura crezca y se desarrolle. Y en la cultura gay hay precursores importantes y que trascienden otras culturas incluso opuestas.

Uno de ellos es Touko Laaksonen, más conocido artísticamente como Tom of Finland. El film dirigido por Dome Karukoski dice que fue bautizado con ese nombre artístico en USA, pero la historia dice que así se presentó el mismo al enviar sus ilustraciones a un país donde se pudiera apreciar y no fuesen producciones tabú, como en Finlandia en la década del ‘50. Touko fue el ilustrador homoerótico más icónico del siglo XX, y si bien no inventó el género, con su visión y fantasías sentó las bases para una parte fundamental de la cultura.

Pekka Strang interpreta a Touko, en la guerra, en Helsinki, y en su futuro en Alemania y USA. Como dibujante intenta abrirse camino en editoriales, con sus conexiones trata de abrir clubes para las personas en ese entonces oprimidas y ocultas en el closet, y con su experiencia en el ejército incorpora figuras y formas que son las que luego reproduce de una manera exuberante para dar rienda libre a las fantasías de miles de hombres.

Touko es el responsable de los hombres policías encorsetados, soldados, vaqueros, motociclistas, leñadores, y marineros, e incorporó como género a los “lederones” que son los vestidos con cuero. Todos, modelos luego copiados por homosexuales y heterosexuales, y que germinaron ideas en hombres y mujeres. Sus ilustraciones con lápiz en blanco y negro fueron robadas, y avaladas por él para ser publicadas en todo el mundo, convirtiéndose en el mentor de una comunidad.

El film de Karukoski es un híbrido entre el bio pic artístico y un drama histórico, con pasajes románticos algo efímeros. No se decide por un género y es tibio a la hora de encarar y desarrollar un personaje aparte de Touko, o una historia satélite como la de su hermana o su pareja. Juega con la misma suerte que varios biopic del estilo: por incorporar contexto histórico y cultural, y tratar de desplegar el perfil del artista, no le rinde homenaje y lo hace un film tan interesante como pasatista. El género necesita una reinvención, en donde logre emocionar, y al mismo tiempo hacer un retrato justo y honorable de este tipo de personajes históricamente influyentes, pero sobre todo para que como film sea movilizante. Si bien es meritorio que otros países que hasta hace poco fueron cerrados en cuanto a este tipo de narrativas tengan esta apertura, resuenan los tambores para otros títulos de la misma temática y calibre, y aclimatarse con Tom of Finland resulta difícil y baja un poco la vara.

(6 / 10)

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