The Leftovers – Tercera Temporada de Damon Lindelof y Tom Perrotta

¿En qué creer cuando perdemos la fe?

La tercer temporada de The Leftovers llega con el aval de la crítica (98/100 en Metacritic). Aval que se le negó hace mas de tres años cuando un todavía maltratado David Lindelof no podía despegarse de ese éxito que significó Lost. O mejor dicho, de la horda de seguidores enojados que consideraron que su serie favorita no había tenido un final a la altura de lo que pretendían. Y es que Lost marcó una antes y un después en la forma de ver, pero principalmente debatir, televisión.

En aquella época HBO daba luz verde a este nuevo proyecto, y de la mano del autor de la novela en la que se basaba con quien comparte créditos, Tom Perrotta, Lindelof intentaba volver a introducirse en las aguas del éxito. Pero lo que la crítica y el público se disponían a ver distaba mucho de lo que Lost había ofrecido. Si bien la premisa era clara y fuerte: el 2% de la población mundial ha desaparecido en lo que, se supone, avecina el principio del fin del mundo, y los “sobrevivientes” se disponen a convivir con los demonios que implica tal perdida; nadie estaba preparado para este drama. Como los sobrevivientes no estaban preparados para los minutos después de la evaporación de sus seres queridos. A la critica, pero principalmente al público, le costó entrar en el universo y en el tono que la serie proponía. Y esto, entiendo, se tradujo en las primeras críticas lapidarias al show. Hoy, tres años después, la serie ha encontrado su público y la crítica ha ido poco a poco sintiéndose cómoda con la propuesta, que lejos de adaptarse se ha ido sumergiendo más profundamente en sus propios demonios.

La historia, en la primer temporada, sigue a un grupo de ciudadanos de un pueblo cercano a New York y como conviven con el día a día tres años después a que se produjera esta ascensión. Kevin (Justin Theroux), el padre de familia que debe hacerse cargo de los restos de ésta luego de que su esposa (Amy Breneman) se uniera a una secta que se identifica por vestirse de blanco, fumar sin parar y no pronunciar palabra, es el principal punto de vista del espectador. Un personaje roto y que no entiende que es lo que sucede a su alrededor y que debe lidiar con dos hijos adolescentes que han perdido a su madre, y con un padre que, como todos en la serie, bordea la locura. Matt, un pastor que lucha con la pérdida de su propia fe y con una esposa que ha entrado en un misterioso coma. Patti, líder de la secta los Culpables Remanentes, un personaje desagradable y siniestro que choca con la depresión de Kevin. Meg (Liv Tyler) personaje del que nada se sabe excepto que también forma parte de la misteriosa secta. Y finalmente Nora, una mujer que se dedica a hacer encuestas a los familiares de los abducidos para preguntarles como llevan su duelo y tratar de buscar un punto de contacto que puede traer luz al misterio. Esta primer temporada, tal vez la más complicada de empatizar con un público que definitivamente esperaba otra cosa, tiene el formato del punto de vista. Cada capítulo es mostrado desde el punto de vista de un personaje, lo que hace que entendamos un poco – porque nunca se logra entender del todo qué es lo que sucede – cuál ha sido su historia, su perdida. Cuando el piloto y los primeros capítulos salieron al aire, desde HBO y varios críticos se apuraron a indicar que debían esperar hasta el quinto capítulo, Gladys, para empezar a entrar en el universo, y si bien esto es cierto tal vez deberían haber avisado que el efecto demoledor del capítulo y de lo que seguiría, marcaría un quiebre definitivo, sobre el que no hay forma de volver atrás. La serie ya te había roto, ya eras un padeciente más.

La segunda temporada rompe la estructura y hace un cambio de locación y de guión tan importantes que muchos tuvieron que poner pausa y verificar si lo que estaban viendo era realmente The Leftovers, y es que esto es The Leftovers, una serie en la que uno nunca sabe que es lo que realmente se está viendo. Sin una pizca de sentido del humor, se podría emparentar a esa otra gemma televisiva que es Twin Peaks, en la que con cada plano entrábamos en un universo que solo nos podía deparar sorpresa, y que esa sorpresa podía provenir del más profundo terror o del drama más crudo. Esta nueva perspectiva, y nuevos personajes, hicieron más accesible un universo que ya se conocía, a personajes con los que uno ya empatizaba (principalmente Nora, que interpretada por una brillante Carrie Coon, no paró de crecer y ser la voz del dolor de la cordura entre tanta gente completamente loca). Uno de los aciertos es introducir una rara especie de “villanos” en un pueblo llamado Miracle en el que no se había producido ninguna desaparición. Mucho más onírica que la primer temporada y sin dejar nunca de ser una propuesta sumamente demandante (es esa serie que es imposible maratonear, porque es tanta la energía que requiere, que muchas veces uno termina agotado al finalizar un capítulo), The Leftovers había iniciada un camino a la consolidación, a una voz propia.

En este marco y con un público que sin ser masivo fue creciendo, HBO lanza la tercer temporada, anunciando que será la última y que la serie y la historia tendrán un cierre, o no, porque en The Leftovers lo único que está garantizado es la duda.

A partir de ahora se comentaran los capítulos de la tercera temporada, con spoilers:

Capitulo 1 – The book of Kevin

La serie, como ya nos había mostrado en el primer capítulo de la segunda temporada, comienza con una historia que aparentemente nada tiene que ver con la historia desarrollada hasta el momento. Ambientada en 1884, y en una secuencia de casi diez minutos en la que no se pronuncia una palabra, nos muestra el desarrollo y la caída de una secta que espera la llegada del apocalipsis, en lo que aparenta ser la profunda Norteamérica. La fecha de este fin del mundo es anunciado por palomas mensajeras, palomas mensajeras que serán nuevamente introducidas, como un bucle, al final del capítulo en un ¿futuro? lejano.

Cerrado este prólogo la serie nos cuenta que sucede inmediatamente después de que terminara la segunda temporada produciendo un, y debería abrir signos de interrogación nuevamente pero es que en The Leftovers todo es signo de pregunta, cierre a una parte importante de la historia, los Culpables Remanentes. Y hace una elipsis para ubicarnos en Miracle – el pueblo que no había sufrido una sola perdida en la abducción y en el que Kevin y su familia se instala buscando un poco de paz y alguna respuesta – tres años después.

En el desarrollo de los personajes se han producido cambios importantes – han pasado tres años – y Kevin ha vuelto a ser jefe de policía, tarea que lleva a cabo junto a su hijo; Nora es asesora aunque todavía no se explica bien en qué; Kevin y Nora siguen juntos pero ya no viven con Jill, la hijja menor de Kevin, y tampoco aparece el pequeño bebe afroamericano que había adoptado Nora en lo que supone un misterio más que la serie espero nos revele; Matt continua predicando el advenimiento del fin del mundo ahora utilizando a su mujer y su pequeño hijo como milagros vivientes de la obra de su señor y sin duda el personaje más cambiado es Jhon, ese especie de villano de la segunda temporada, otora convertido en brujo que ha construido una nueva familia con Laurie en lo que supone todo un cambio en la trama con respecto a lo sucedido en la segunda temporada. Este cambio en la actitud de Jhon tiene sin duda que ver con la perdida sufrida, y explicada en la primer parte del capítulo, pero sin embargo quedan muchos interrogantes en el medio, aunque el principal es saber donde esta Erika, ese personaje fantástico interpretado por Regina King, que queremos seguir viendo.

El punto de vista de la serie esta como siempre puesto en los demonios de Kevin, que debe luchar por su amor hacia Nora y su familia y su enorme deseo de morir. Deseo que sigue llevando a cabo periódicamente (en este caso mediante la asfixia con una bolsa de plástico) para volver a resucitar, una y otra vez. Y es el libro de Kevin lo que nos permite adivinar adonde nos puede querer llevar la serie. Este libro, una especie de biblia escrita por Matt, parece no ser otra cosa más que la postulación de Kevin como el salvador que la humanidad está esperando. Esto a Kevin no le hace ninguna gracia y es que Kevin sabe que no puede salvarse ni siquiera el mismo.

Con un principio y un cierre perfecto, un último plano de ese personaje envejecido que solo viene a demostrarnos que lo único que vamos a conseguir es más dolor, que no esperemos redención por qué una paloma mensajera no puede traernos la paz que la humanidad no ha sabido conseguir, The book of Kevin es un excelente inicio de temporada de una serie que cada vez tiene mas interrogantes.

Capítulo 2 – Don´t Be Ridiculous

Retomando el recurso del punto de vista utilizado en la primer temporada, este capítulo se centra en la figura de Nora, quien se sentirá atraída por la promesa de un reencuentro y deberá realizar un viaje íntimo y personal a la profundidad de sus sentimientos. Nora, el personaje que más a perdido de todos los personajes de The Leftovers, y que actualmente se encuentra trabajando como asesora para el Estado en un trabajo similar al que realizaba al principio de la serie pero con motivos diferentes, recibe una misteriosa llamada que la lleva a viajar a St. Louis. Este viaje nos permitirá descubrir que los viejos fantasmas siguen vigentes, que la esperanza es lo único que no se pierde en este futuro distopico.

El viaje la llevara a enfrentarse con un curioso personaje salido de una sitcom americana, en un guiño meta a los noventa, que como Nora ha perdido a tres personas fundamentales en su vida y que ahora se dedica a vender la posibilidad de reencontrarse con los desaparecidos. Esta idea, que Nora desde un principio toma como un fraude, la llevara a replantearse que tan cerradas están viejas heridas del pasado, especialmente en relación con su maternidad. Párrafo aparte la escena de la maquina en el aeropuerto (y de las maquinas en general) que no le permite hacer el check inn sino es indicando que viaja con niños. Situación que desestabiliza a Nora, y da puntapié a una roadmovie en la que deberá convivir con estos demonios y la llevara a visitar a Lily, la pequeña que adoptaba en la primer temporada y que no sabíamos cuál había sido su suerte y a Erika, que definitivamente separada ya no vive en Miracle. Esta escena, la escena de Erika y Nora, como esa escena estremecedora en la que las dos son protagonistas en la segunda temporada, nos demuestran lo que estas dos actrices gigantes pueden hacer, y que en las palabras se esconden los silencios, y que los silencios son lo único que importa.

Nora vuelve, como siempre, a luchar con su fe, contra la fe ciega, contra ese ser la Maldita que no cree, y que elige luchar contra esa creencia sin fundamento que tan bien predica su hermano. Sin embargo, Nora en el fondo si busca creer, creer que encontrara respuestas que la llevarán junto a Kevin a Australia en el próximo capítulo. Nora nos deslumbra una vez más, en lo que ha sido un ascenso constante de un personaje lleno  de matices que parece siempre estar a punto de gritar que los duelos nunca terminan, que siempre deberemos convivir con ellos.

Capítulo 3 – Crazy Whitefella Thinking

Cuando uno ve un capitulo de The Leftovers a menudo siente que no sabe lo que esta viendo. Y es que a menudo uno no sabe que es lo que esta viendo, hasta que es demasiado tarde. Hasta que te destruye.

En este capítulo ubicado en Australia y lejos del milagro que significó Miracle, seguimos la suerte de Kevin, del otro Kevin, el padre de Kevin Jr. Ese personaje alienado que había desaparecido en la primer temporada y había tenido un interesante cameo en International Assassin, el excelente capítulo del hotel de la segunda temporada. Kevin Padre había estado – como no – en Australia. Y es que parece que todos los caminos nos llevan a Australia.

En Australia el padre de Kevin está intentando llevar a cabo su propio milagro, que de a poco nos irá revelando, y que incluye Arcas de Noé, ritos de iniciación y chamanes misteriosos. Kevin, este otro Kevin, también se encuentra perdido y ve en él, no en su hijo, al salvador del mundo. Y marcha por los desiertos de Australia buscando la solución a un acertijo que solo él puede resolver, y que logrará salvar al mundo. En el camino, o en el final, se encuentra con un personaje que tiene uno de los monólogos más desgarradores de la serie, en lo que parece ser la finalidad del capítulo: que volvamos a creer, no sabemos en que, para volver a destruirnos.

 

Hace poco, en una entrevista del canal de la Ciudad de Buenos Aires, la escritora argentina Mariana Enriquez revelaba que una de la mayores fuentes de inspiración de sus cuentos de terror (si todavía no la leyeron, se los recomiendo) era la Biblia. Y contaba una anécdota. De chica la había afectado la historia de Noé y su arca. Más precisamente del momento en que Noé suelta un cuervo primero y no vuelve, y luego suelta una paloma – blanca – y vuelve con una ramita. Ella no pudo dejar de pensar en lo macabro de la historia. Y es que el cuervo no vuelve por que los cuervos se alimentan de muerte, de carne muerta. Y lo que había fuera del Arca no era ni más ni menos que muerte. Muerte donde el cuervo se llenó, hasta no volver.

En The Leftovers abundan palomas blancas, pero todavía no hay ningún cuervo. Hasta ahora no son necesarios.

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