Star Wars: The Last Jedi, de Rian Johnson

CONTIENE SPOILERS

Finalmente llegó a las salas de todo el mundo el episodio VIII de la nueva trilogía y saga Star Wars. The Last Jedi, escrita y dirigida por Rian Johnson, tiene la responsabilidad de profundizar y avanzar luego de The Force Awakens (2015). Analizar en su totalidad una película de una saga como Star Wars es casi una tarea prácticamente imposible, o “criticarla” en el sentido tradicional del término como hacemos con otras películas. Por lo que sólo nos detendremos en algunas partes sin abarcar todo.

The Last Jedi arranca inmediatamente allá donde dejó The Force Awakens, cosa poco común en Star Wars en donde siempre hay saltos en el tiempo. En el episodio VII vimos el nacimiento de una nueva Jedi, Rey, y que la resistencia buscaba a Luke Skywalker, ya que él era “la chispa” que necesitaban los rebeldes frente a la Primera Orden, liderada por Snoke y sus dos manos: General Hux y Kylo Ren.

Leia Organa y Poe Dameron

Leia está constantemente entrenando y educando a Poe Dameron. Para Leia, Ben Solo ya no existe, y en la búsqueda de un capitán sucesor, encuentra en Poe la persona a la que puede moldear pero éste está justamente lleno de osadía, coraje, y en una permanente búsqueda de acción. En esa inquietud que (no) maneja, está su desconfianza sobre la Almirante Holdo (Laura Dern), quien queda en el mando interino de la Resistencia, y a quien Poe considera poco estratega y hasta traicionera. Este “entrenamiento” que le hace Leia a Poe sienta las bases para lo que seguramente podremos ver en el próximo episodio.

El entrenamiento de Rey

En Anch-To (planeta en el que estaba refugiado Luke Skywalker) pasan muchas cosas y al mismo tiempo nada. Luke le promete a Rey 3 fases de entrenamiento que nunca se completan. Acá dejamos entonces la pregunta para el futuro: ¿tendrá Rey un entrenamiento como el que tuvo Luke con el maestro Yoda? Si va a ser la Jedi que combata con la rebelión, su entrenamiento fue bastante flojo, por lo que creemos que lo necesitaría, a pesar de haber sido suficiente como para enfrentar a Kylo Ren. El tema es quién, si Luke ya no está, y además fracasó con Ben Solo.

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La comunicación a través de la fuerza:

Como The Last Jedi no deja de tirarnos cosas nuevas, lo que también podemos descubrir es una interconexión a la distancia que hay entre Kylo y Rey, que siempre suponemos que Snoke es el responsable de ese hipervínculo que sostienen pero en realidad no lo es, o bien Kylo y Rey llegaron a tenerlo independientemente de Snoke hacia el final. Una de las pistas más interesantes que nos dejan durante la película es esa escena en donde Kylo tiene gotas en su guante, de la lluvia bajo la que está Rey en Anch-To. Es la primera vez que vemos que a través de la fuerza se transporta materia, y es el puntapié para desarrollar más sobre lo que se puede hacer a través de la fuerza y cómo los Jedi la están utilizando.

Otro regalo que nos dejó el film es la no-pelea entre Kylo y Luke, y el pseudo reencuentro entre Leia y Luke. NO, Luke no pasó por la barbería antes de llegar a Crait, el planeta en el que está refugiada la resistencia. Luke se transportó mediante la fuerza hasta allí, y otra señal de que a través de la fuerza se puede transportar materia es el amuleto que le da Luke a Leia. Luke no estuvo físicamente en Crait en ningún momento, y además pudo manifestarse ante Leia y Kylo Ren tal como ellos lo recordaban. El verdadero Luke nunca se movió de Anch-To y ahí es donde vemos el aspecto real de Luke.

Los indicios que nos deja Canto Bight

Parece ser una parte innecesaria en el film, hasta la última imagen de la película, y que se conecta en ideas con la realidad de los Jedi y la realidad de Rey. Esto que desde el episodio anterior nos venimos preguntando sobre Rey, sobre quiénes son sus padres y de dónde viene ella para ser quien es, finalmente tiene una respuesta por el momento, y es la que no esperábamos pero al mismo tiempo la más obvia. La realidad no tan sólo es que ES NADIE tal como le dice Kylo Ren, sino que un NADIE puede ser importante para los hechos, y que la fuerza no está en el linaje. Otra idea que surge del joven Jedi que vemos al final en Canto Bight es que la fuerza no tan sólo no elige a personas de “alto” linaje, sino que Star Wars no habla únicamente de la familia Skywalker y de la rebelión, hay un melodrama político de fondo y una red de traiciones, mentiras, confusiones, y religiones, que son trascendentales a la galaxia. Entonces la secuencia de Canto Bight puede ser considerada innecesaria pero también puede desencadenar cosas a futuro y se justifica en la imagen del final y esas ideas.

Por otro lado, vemos nuevamente un reencuentro entre la Capitan Phasma con FN2187 o recientemente bautizado Finn, y un muy breve enfrentamiento entre ellos. La incógnita que nos queda a futuro es qué pasa con Rose y Finn, y qué pasará entre Finn y Rey. ¿Hay allí un incipiente triángulo amoroso? Las relaciones amorosas están verdes, pero ni en el episodio anterior ni en este se ocuparon de desarrollarlas, sino sólo mostrar un poco de tensión entre algunos personajes. La película es corta como para desarrollar esas tramas y al mismo tiempo las batallas y los conflictos políticos. Prueba de esto es el casi cameo de Maz Kanata (Lupita Nyongo) y DJ (Benicio del Toro). Porque claro, estamos hablando de una galaxia lejana en donde los planetas son muchos, los frentes a los que atender son innumerables, y las posibilidades son casi infinitas.

Sobre Rian Johnson

Lo que hace Rian es tomar todas esas preguntas que quedaron luego de los 7 episodios anteriores, y responder con lo menos pensado y lo menos esperado. Todos esperábamos que muriera alguien importante, y si bien hay una muerte, es una muerte simbólica, es un paso a otro estado o mejor dicho en el universo Star Wars, es una entrega física a la fuerza. Pero es una muerte que no sufrimos en ningún momento y que incluso disfrutamos. Otra de las preguntas era cuál iba a ser el cierre para la querida Leia Organa, y no tan sólo nos quedamos sin respuesta sino que no sabremos si esa respuesta la tendremos tampoco en el episodio IX, ya que al parecer J. J. Abrahams (director de la próxima película) no quiere de momento ni pensar en traer una Leia con CGI. Por lo que podemos predecir que habrá un salto temporal, como no hubo entre el episodio VII y el VIII, o también que puede haber una muerte fuera de cámara, que sería raro dada la carga emocional que tiene para la galaxia la General Leia.

Las decisiones que toma Rian sobre los personajes y sus arcos emocionales, si bien por momentos son confusas, allanan el camino a que se reduzca todo al conflicto entre Kylo Ren y Rey, los más jugosos de los personajes incluso en el estadío verde en el que están. Ninguno de los dos llegó a un punto de maduración en sus arcos – tal vez Kylo está más cerca pero por tener un drama más oscuro y con más historia – y sin dudas se los seguirá exprimiendo. Pero mientras tanto, la conexión y la separación que hay entre ellos y sus mundos, es tan rica y hermosa como compleja e incipiente. También los espectadores apostaron para ver quién se pasaba al lado oscuro, y las fichas estaban repartidas entre Luke y Rey. Pero un personaje como Rey – con el hallazgo actoral que eso supuso – no estaba en condiciones de tomar las riendas en el lado oscuro, era todavía débil para eso. Su fuerza está bien posicionada en el lado de la Rebelión.

La ruptura de la dualidad

Lo que amé de Kylo Ren es que justamente no es el villano típico y en lo personal no lo considero un villano. Es para mi, incluso la antítesis del villano: alguien emocional, con motivaciones poco claras y giros en sus decisiones, conflictuado, y por el que no tan sólo sentimos empatía sino hasta compasión. Kylo – junto a Rey – son el balance del que Luke hablaba. Y representa un gris mucho más peligroso de lo que podría simbolizarnos un villano acartonado y encasillado. Es un ser que en la oscuridad sigue buscando su lugar, pero no es oscuro en sí mismo. Podemos ver algo de arrepentimiento y duda, y también está constantemente en la búsqueda de poder (al matar a Snoke), de reconocimiento (al llevarle a Snoke a Rey como ofrenda), de alianzas (principalmente con Rey), etc. Y en todos esos grises, hay matices que pueden ser traicioneros y engañosos.

El universo Star Wars es justamente eso, un universo, del que podremos hablar mucho más. Indudablemente este largometraje es una perlita en las hasta ahora 3 películas nuevas de ese universo, sobre la que tuvo mucha libertad el director y dejó un sello propio, además del rojo en los posters y en algunos detalles escenográficos y en el vestuario. LucasFilms le ofreció ser el responsable de la próxima trilogía sobre la que él está confirmado como guionista y director de la primera parte, siempre sujeto a la aprobación de los productores que lideran por ahora el universo: Kathleen Kennedy y Ram Bergman. Por el momento los planes son los de no sobresaturar el mercado con la marca Star Wars, actualmente se piensa sólo en un film por año, a diferencia de las otras unidades de producción de Disney como Marvel, Disney-Pixar y la recientemente incorporada 21th Century Fox.

The Last Jedi sigue aportando hype a una saga de culto que veremos en pantalla por muchos años más, y que no nos falte nunca el costado novelesco de ese universo.

May the force be with us.

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