Star Trek Sin Limites, de Justin Lin

Siempre es bueno que se estrene una película de Star Trek, o por lo menos lo era hasta ahora. La nueva entrega de la saga, retomada por JJ Abrams allá por el 2009, se estrena un par de meses después de su estreno comercial en Estados Unidos, y yo particularmente estaba bastante contento de que esto pasara. Sin embargo, una vez sumergido en el universo Enterprise la cosa no termina de arrancar.

La película comienza, como sus antecesoras Star Trek El Futuro Comienza y Star Trek En La Oscuridad, con una nueva misión de la nave Enterprise. Sin embargo ya aquí comienzan las diferencias. En la penúltima entrega Spock se encontraba en un planeta desconocido, visualmente impactante, en el que era atacado por los habitantes y rescatado por sus compañeros en el momento justo, con un perfecto manejo del suspenso. En esta entrega el planeta, también desconocido (y es que hay tanta materia prima para trabajar), no es visualmente atractivo y sus habitantes solo aportan una cuota de humor para dar comienzo a una serie de errores que, si bien no hacen de esta entrega una mala película, si una regular, y hasta innecesaria.

A partir de allí Enterprise debe iniciar una nueva misión, aparentemente sencilla, en la que todo se complica como cabría esperar y nos sumergimos en una serie de situaciones que ya estamos cansados de ver, con algunas soluciones dignas de largarnos a reír en la sala (el uso de la música como arma, el rescate de la vieja nave, entre otras).

Sin embargo no todo está mal en esta entrega. Lo que hace que esta superproducción de mas de 180 millones de dólares salve la dignidad y apruebe sobre el pucho son los personajes. Los probados y que vienen de sagas anteriores, principalmente Zachary Quinto con menos apariciones que en las anteriores pero igual de efectivo, y la principal incorporación femenina: Jaylah. Sofia Boutella, a quien ya habíamos podido disfrutar en otro personaje femenino de armas tomar en la – espero – saga Kingsman como esa villana con aspecto de ninja sin piernas, se roba la película. Y el poster, también. Y es que es lo único que aporta novedad a lo ya visto. Sobre ella está la cuota de drama, es ella la que tiene las mejores escenas de lucha, y hasta las escenas de humor que funcionan la tienen como protagonista. Esperemos verla, si sobrevive la saga, en futuras entregas.

En definitiva, Star Trek Sin Limites es un tanque limitado que podría haber continuado con el legado que le habían dejado, pero que para nuestra sorpresa Justin Lin (responsable de las últimas entregas de Rapido y Furioso) no supo aprovechar.

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