Passengers, de Morten Tyldum

Morten Tyldum dirige esta obra que fue cajoneada durante años por varias productoras. Es un libreto que siempre estuvo bajo el ala de Sony y que finalmente se le confió a Tyldum luego de su excepcional desempeño como director de The Imitation Game (El Código Enigma) que le valió su primera nominación al Oscar.

Pero más que los ojos puestos en Tyldum, desde Sony, estuvieron puestos en esta dupla que parece estar destinada al éxito de taquilla: estamos hablando del rendidor Chris Pratt (Jurassic World) y la siempre magnífica Jennifer Lawrence (The Hunger Games). Dos de los actores con más recaudación en Hollywood en los últimos años, adorados por los públicos, por la prensa, por sus co-workers, por todos.

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Chris Pratt, el ex gordito cómico que reveló una nueva faceta en Guardianes de la Galaxia y Jurassic World, fue el elegido para encarnar a Jim Preston, un mecánico que con mucho esfuerzo pagó su ticket para ir a Homestead II. Avalon es la nave espacial diseñada para viajar durante 120 años con 5.000 pasajeros a bordo en estado de hibernación y una tripulación de 200 más, todos destinados a habitar Homestead II, propiedad de Homestead Colony, la empresa responsable. Entre los otros 5.000 pasajeros, se encuentra Aurora Lane (Jennifer Lawrence o J-Law), una escritora que también decide subirse al Avalon para ser la primera escritora trascendental al espacio y el tiempo, y con la primicia para contar la aventura.

Jim Preston es víctima de lo que vemos al comienzo de la película, un choque con algo flotando en el espacio que genera una falla, y su cápsula de hibernación se abre, y él se despierta 90 años antes.

Para no spoilear, a la trama la voy a dejar ahí. Pero hasta acá, revisemos el tráiler, veamos la película, y nos vamos a dar cuenta que el tráiler siembra un misterio que en la película nunca existe:

Más allá (y más acá) del tráiler, todavía no sé si a Passengers le sobra o le falta. Como ciencia ficción no convence. En el romance-acción tal vez está más cómoda. Para el drama, le falta. Pero esto no quiere decir que sea una película difícil, al contrario, es muy liviana, fácil de digerir, pasatista. Y eso es lo que no necesitamos. Por esto, no sé si termina de cumplir, no me dejó un sabor largo en boca, pero no me disgustó, para nada. Me generó esta bipolaridad: los disfruté a ellos pero la película me sobró, no sé si la necesitaba. Ellos son muy simpáticos y siempre es lindo verlos, y ella particularmente siempre se luce actuando (más allá de que sigo pensando que está sobrevalorada y en Passengers vemos rasgos de Katniss Everdeen). No podemos decir lo mismo de Laurence Fishburne, y del cameo de Andy García que no sabemos bien todavía para qué lo incluyeron cuando podría haber estado un extra ahí.

Pero este parece ser un síntoma de estos últimos dos años en Hollywood: películas que creen que necesitamos, pero que en realidad ellos necesitan para estar vigentes y presentes en las temporadas (de premios, de verano, de festivales, de taquilla). Y no estamos teniendo películas realmente trascendentales o que generen un buzz en el tiempo, o incluso den pie a nuevas formas de contar. La película me llamó más la atención por lo que no me mostró, y ahí es donde bajo el pulgar. Ya que aún siguiendo fórmulas, no llegamos siempre al mismo resultado.

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