Una Mujer Fantástica, de Sebastián Lelio

Las chicas de la escuela decían que la primera vez que sangrás duele, pero nunca me imagine que tanto

La Chaco – Juan Solá

 

Una mujer de sesenta años no puede salir a bailar

Una mujer de sesenta años no puede bailar sola

Una mujer de sesenta años no puede enamorarse como la primera vez

Ni como la última

Una mujer de sesenta años debe resignarse

Una mujer de sesenta años debe aceptar la jubilación, la falta de sexo, el mal sexo

Una mujer de sesenta años se debe conformar con un compañero, como un regalo

Debe cuidar de sus hijos, de sus nietos, de nadie si a nadie tiene

Una mujer de sesenta años no puede emborracharse hasta reirse de felicidad

Solo le queda esperar, algo, no sabemos qué. Pero no puede. No puede ser un montón de cosas, no puede hacer un montón de cosas.

Una mujer de sesenta años no puede ser feliz bailando sola.

 

Las trabas no se compran casas (esta frase no es mia, es de La Chaco, la novela de Juan Sóla que sirve de introducción)

Una mujer transexual no se enamora

Si se enamora es de mentira, lo hace por plata.

Una mujer transexual vive de la prostitución, o es peluquera.

Una mujer transexual no puede ser exitosa.

Una mujer transexual no deja de ser un hombre.

Una mujer transexual no puede vivir una vida normal.

Tener amigos “normales”. Que puta es normal?

Una mujer transexual no puede tener una pareja estable.

Ni ser madre.

Una mujer transexual vivirá en los márgenes.

Será una excluida.

Gloria tiene sesenta años y baila sola por que elige bailar sola a bailar con un pelotudo.

Marina tiene un perro y duerme al lado del hombre que ama, treinta años mayor.

Gloria y Marina son mujeres que viven en los márgenes. En los márgenes que una estupida mayoría ha creado para diferenciar a los distintos. A los excluidos. Por viejos, por diferentes. El cine de Sebastián Lelio elige hablar de estos marginales. Que como vos o como yo viven como pueden, de la manera que pueden, intentando lo que intentamos todos, ser felices. Lograr que esa felicidad dure lo máximo posible.

Las herramientas del cine de Lelio son honestas, sencillas. Historias importantes que están ahí pero que no vemos. No elegimos ver a nuestra vecina transexual, no elegimos ser amigos de la señora de al lado. Pero están, existen, respiran,  viven. Sus historia son sencillas. Es la mujer que le da un ultimátum a su amante de años por que se canso de dormir sola. Es la mujer que ama y no cree que su amor sea diferente del que siente esa otra mujer, a la que su pareja le dice ex. Las herramientas del cine de Lelio son historias sencillas, con mucha música, con una fotografía que acompaña momentos. Un desayuno, el camino al trabajo, el espejo donde nos reflejamos de camino al trabajo. Esta lleno de momentos mágicos como el amanecer en la cama de siempre, acompañados de la persona que elegimos. Las herramientas del cine de Lelio son historias potentes en su sencillez. Las criaturas del cine de Lelio bailan mucho, toman alcohol, son felices, a veces. Lloran. Dejan de llorar. Putean. Gritan. Les encanta salir a bailar, armar coreografias. Las historias del cine de Lelio están llenas de momentos inolvidables. Como el de anoche, cuando mi cita atendió tres veces el teléfono mientras cenabamos. Una de ellas era su madre. De esa cotidianidad está lleno el cine de Sebastián Lelio. De esos pequeños momentos de esas personas que no salen de una novela de Suar, que no tienen golpes de suerte, que tienen una vida como la de cualquiera pero de la que la gente no habla, ni hace peliculas.

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