La larga noche de Francisco Sanctis, de Francisco Márquez y Andrea Testa

Este jueves finalmente llega a los cines la película que debería haber representado al país en la próxima edición de los premios Oscars. En su lugar la Academia del Cine Argentino eligió a El Ciudadano Ilustre, en una decisión para nada polémica. La película protagonizada por Oscar Martinez cuenta con cierto consenso de crítica y público que la hace una opción, por lo menos, más segura.

La Larga Noche de Francisco Sanctis es una propuesta un tanto atípica en el panorama argentino actual. Lejos de regodearse en el minimalismo de recursos, que los tiene, o en un guion simple, que también lo tiene, los debutantes Francisco Márquez y Andrea Testa eligen contar una historia sencilla a lo grande. Por momentos llena de suspenso, por momentos bordeando una road movie, a veces utilizando el costumbrismo minimalista, la película nos cuenta la historia del Francisco Sanctis del título, un personaje gris – no por su amoralidad ni sus dobles intenciones, sino por su vida monótona y aburrida –que una noche recibe cierta información, un par de nombres a los que el régimen secuestrará la noche en el la que transcurre la acción, y que lo obligan a salirse de su zona de confort.

La película utiliza múltiples capas para ir mostrándonos la evolución de un personaje, un excelente Diego Velázquez ganador del premio al mejor actor en el último Bafici, en un ¿posible? héroe. En el camino deambulará por una Buenos Aires desierta en plena dictadura militar, una decisión, que tal vez por falta de presupuesto, la coloca en el lado opuesto de producciones, como Infancia Clandestina, que nos muestran con pancartas de colores y carteles explicativos la dictadura militar argentina. Aquí el terror nunca esta tan presente, solo aparece desde la sombra, como en la oscuridad de la noche que elige contar La Larga Noche de Francisco Sanctis.

La película tuvo su paso por Un Certain Regard en Cannes donde fue muy bien recibida por la crítica internacional y proyectada en el último Bafici. Solo le queda encontrarse con el público comercial en lo que esperemos sea un final feliz. El cine argentino necesita más apuestas como estas: honestas, fuertes, arriesgadas, hermosas.

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