La Amante, de Mohamed Ben Attia

¿Qué nos lleva a ir en masas a ver la última película de superhéroes? Los efectos especiales, esa sensación de aventura imposible o distante, esa lejanía a nuestra realidad de todos los días, hacen que nos olvidemos por un momento de quienes somos, de nuestra pequeña humanidad, que nos hablen poco y nada de nosotros, que elijamos historias posibles que pueden sucederle a la vuelta de la esquina a una amiga, al vecino de al lado.

La Amante nos cuenta la historia de Hedi, un joven gris,  empleado de una concesionaria de autos, con un matrimonio arreglado y una familia – principalmente una madre – que lo manipula constantemente, al que de pronto la vida lo sorprende. Un  viaje de negocios a una ciudad vecina que se prolonga por una semana, es el disparador para que tome contacto con esa otra persona que habita en él, principalmente motivado por el encuentro con una mujer varios años mayor, la “amante” del título en español.  La historia, simple en su premisa, utiliza recursos del cine independiente muchas veces vistos, pero dota de una humanidad atípica a sus personajes. El futuro gris de este joven soñador, y este encuentro casual con un personaje dibujado con pocas pinceladas pero lleno de colores, hace de esta historia tan anclada a una realidad completamente ajena a la nuestra – religión ortodoxa, matrimonios arreglados, familias típicas de sociedades ajenas  – una historia universal, proponiéndonos un viaje a una dimensión desconocida.

Cierto uso de la cámara en mano, y del punto de vista en la nuca de Hedi, para ubicarnos en aquellos pasajes más íntimos en los que el protagonista debe tomar las decisiones, hace en ciertos tramos la propuesta un tanto claustrofóbica. Claustrofobia que se contrapone con los pasajes en que Rym, la amante, es la protagonista. Allí la película respira y se hace mayor. Estos cambios de registro hacen una película un tanto bipolar, pero única, y celebrable.  Hedi, rara desde su distribución – la primer película tunecina con distribución comercial en Argentina – se ha convertido en un pequeño éxito comercial con apenas unas decenas de copias en todo el país. Y celebramos esta osadía, y esta afirmación de que el público argentino se sienta atraído también hacia estas propuestas, más chicas, más intimistas pero con el superpoder de trasladarnos a una vida que podría ser la nuestra, en Túnez, África.

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