Dramedias Reviews: INSECURE Temporada 1 – PLEASE LIKE ME Temporada 4

Comedias para minorías

 

Cuando terminé el último capítulo de la primera temporada de Insecure sentí que existía un vacío que no estaba al comenzar la serie. Cual búsqueda de un remedio para el dolor de cabeza o para una incipiente resaca, busqué entre los pendientes del año una serie que me ayudara a llenar ese no se qué. Y descubrí que ya estaban para descargar los seis capítulos de la cuarta (y hasta ahora última) temporada de Please Like Me. Luego de una hermosa maratón de poco menos de tres horas (cada capitulo dura alrededor de 25 minutos) el vacío había crecido. Ya era una sensación que no se iba a ir. Y de alguna manera debía exorcizarla. A escribir.

Las dos series tienen mucho en común. A primera vista las dos son comedias de estas que aparecen a montones donde la comedia sobrevuela el drama. Las dos son de corta duración y las dos son protagonizadas por sus jóvenes creadores. Pero hay algo que tienen en común que no tienen por ejemplo Divorce o Fleabag, series que también comenzaron este año y que también tienen un sello de autor, o Girls su referente mas inmediato. Las dos hablan de minorías.

Insecure nos cuenta la historia de Issa, una profesora de escuela a la que le gusta rappear pero que es demasiado tímida, o insegura como lo indica el título, para animarse a cantar lejos del espejo del baño. Como suele suceder en estas comedias, la rodean muchos personajes secundarios – no es una historia coral como Girls o Looking -, que acompañan, y roban, parte del protagonismo a la creadora. Un novio un poco vago, una galería de amigas de la secundaria, sus compañeros del colegio y su mejor amiga Molly, una exitosa abogada con una vida sentimental que roza el desastre. Hasta aquí esta historia podría ser contada en cualquier ciudad del mundo por cualquier personaje, pero lo que la hace interesante, y única, es que esta ambientada en un Los Angeles negro. Las protagonistas principales son afroamericanos que se desenvuelven en una ciudad en la que los blancos son los que mandan. Y desde éste punto de vista nos enteramos de cómo es ser una mujer negra en una sociedad blanca, de cómo ésto se lleva como una doble minoría, de cómo los códigos – ir a un club, enamorarse, desenvolverse en el trabajo – pueden ser, y son distintos. En el medio descubriremos o afirmaremos que sentimientos como el amor y la amistad son los mismos sin importar raza, religión ni orientación sexual, y hasta puede que lloremos un poco.

Hay un recurso que utiliza la serie, o mas que un recurso es un elemento – un sillón –para contarnos como avanza la relación entre Issa y su pareja, Lawrence. Y es tan simple, tan perfecto, tan gráfico que uno no puede dejar de levantarse y mirar su propio sillón y preguntarse que historias puede el contar de nosotros.

HBO la renovó para una segunda temporada, si bien no alcanzó la popularidad de su compañera de día, la muy inferior Divorce, por lo que nos reencontraremos con Issa y Molly en el 2017.

  • © 2016 HBO

Please Like Me finaliza su cuarta temporada, la que aparentemente será la definitiva, hablando de los mismos temas de siempre con el sentido del humor, a veces no tan sutil, al que nos tiene acostumbrados: enfermedades mentales, depresiones, abortos, parejas abiertas y multiculturales.

Para los que no hayan visto las temporadas anteriores – ¡vayan ya a verlas! Están en Netflix a partir de diciembre – la serie trata de un grupo de amigos, Josh, Tom y Claire, que comparten una casa en Sidney, Australia. El piloto, en una excelente presentación de personajes, comienza cuando la novia y mejor amiga de Josh lo abandona porque sabe lo que él todavía no ha descubierto: que es gay. El mismo día, su madre intenta suicidarse con una mezcla de Baileys y paracetamol, y la vida de Josh cambia radicalmente. En la sucesión de capítulos lo acompañaremos en su primera experiencia sexual con una persona de su mismo sexo, en su salida del closet con su familia y sus amigos, y en la afirmación de su sexualidad. Pero no nos equivoquemos, de esto no va la serie. En una mirada aguda y mordaz sobre una sociedad que avanza al ritmo de los jóvenes, nos habla de cosas mas profundas y un tanto mas incómodas.

Muchos de los personajes sufren algún trastorno que los inhabilita a comportarse de manera “normal”. A la madre diagnosticada con bipolaridad le debemos sumar una serie de enfermedades mentales, principalmente trastornos depresivos, que experimentan amigos y pretendientes.

En esta última temporada reafirma su capacidad para subir la tensión, para empezar de a poco y terminar con todo, con una trompada en el estómago, pero a diferencia de las temporadas anteriores los temas, y el tono, son un poco mas relajados. Un festejo de cumpleaños en un campamento, la organización de una cena familiar, la visita al consultorio de un par de médicos, serán algunos de los escenarios elegidos para mostrarnos el día a día de este puñado de personajes que tienen algo que no siempre poseen series de este tipo: una personalidad propia, compleja y única.

Párrafo aparte merece el cuarto capítulo de la temporada, en la que una sola locación, o mejor dicho un solo lugar – una mesa en un restaurante con un menú de 15 pasos – nos da el marco para desmenuzar con la precisión de un escalpelo la personalidad de la familia disfuncional que forman Josh y sus padres. Con una economía de recursos y con una modesta puesta en escena, logran un ambiente intimista para profundizar en el pasado, allí donde otra serie hubiera utilizado un recurso menos efectivo y un tanto mas bastardeado como el flasback.

En un sillón de un living o en la mesa de un restaurante, Insecure y Please Like Me nos afirman que la vida no es una comedia, o que tal vez sí lo es, pero que a veces es necesario y sano llorar.

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