Get Out, de Jordan Peele

Llega a los cines argentinos la sensación taquillera del primer semeste de EEUU. Esta película de genero costó menos de 5 millones de dólares y a la fecha lleva recaudado más de 200, que la convierte en el estreno más rentable del país del norte en lo que va del año. Y para hablar de este éxito debemos hablar a Jason Blum, productor que se ha transformado en un verdadero genio de multiplicar panes, o dólares. Entre sus créditos se destacan por lo general películas de terror – Actividad Paranormal, La Noche del Demonio, The Purge – pero a él también hay que agradecerle la multipremiada Whiplash o el resurgimiento del mejor M. Night Shymalan con sus últimas dos películas, The Visit y Split. Y es que nuevamente, ha encontrado a un debutante director y escritor con una idea original que, sin necesidad de demasiados recursos ni estrellas de Hollywood, puede lograr un ambiente opresivo,  una historia fuera de lo común y una máquina de hacer billetes, combinación difícil de lograr, por lo menos en la medida en que Get Out lo ha conseguido.

Get Out, o Huye como se la llamó en Argentina, es la historia de un joven afroamericano – Daniel Kaluuya, el actor del capítulo de Black Mirror de los “créditos” – que viaja un fin de semana a la casa de campo de la familia de su novia, interpretada por Allison Williams – una de las chicas Girls -, una joven hermosa… y blanca. La historia, sin caer nunca en la incomodidad ni en la denuncia racial, nos sumerge en un ambiente opresivo tejiendo una interesante tela de araña en la que en todo momento nos es difícil identificar qué es lo que realmente estamos viendo. Si bien la película es una apuesta demasiado pequeña, y hasta se podría decir sobrevalorada, es destacable rescatar el riesgo de una propuesta original en un género en el que lo que abunda es la repetición de ciertos elementos hasta el hartazgo (el gore, la mutilación adolescente, la aparición de fantasmas), los que en este caso brillan por su ausencia.

Sin salir del cine sintiendo que hemos visto una obra maestra, es una clase de cine que deberíamos poder elegir entre la lista de estrenos de la semana, en el que abundan los grandes tanques junto a las películas para los premios de turno. Aquí el debutante Jordan Peele, nos trae una propuesta fresca aunque perecedera, y vislumbra que sin lugar a dudas es un director a seguir en el futuro.

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