Closet Monster, de Stephen Dunn

Closet Monster es el relato sobre los recuerdos encerrados en un armario, y sobre los monstruos que circulan fuera de él. Dunn nos cuenta la historia de Oscar (Connor Jessup), casi en primera persona, atravesando confusiones y descubrimientos que son luego de una naturaleza vital para él.

El Toronto International Film Festival 2015 (TIFF) tuvo la premiére de esta película, galardonada en esa edición del festival con el premio a Mejor Film Canadiense. Closet Monster es el primer largometraje íntegramente dirigido y escrito por Stephen Dunn, un joven canadiense con varios cortometrajes en su haber, y participaciones en otros largos. Es un film con poca distribución pero que ya está disponible en algunos servicios de streaming como Amazon o Netflix en algunas regiones.

Personalmente me cuesta categorizar a una película como “de temática” (temática gay o de género) por el sólo hecho de tener al menos un personaje gay, o que su conflicto sea el principal a desarrollar. Es como si esa película estuviese sólo dirigida al público LGBT. La categoría “de temática” hace que la película sea menos universal, restándole posibilidades a otros públicos que pueden estar igual de interesados o pueden quedar tan sorprendidos como otros. Y me gustaría hacer una lectura más general del film, para que se deje ver por cualquier persona independientemente de su interés en la temática de género o en los personajes.

Oscar recibe a su mejor compañera, Buffy -la que será su mascota durante 10 años-, el día en que se entera que su mamá deja su hogar para formar otro. Oscar está acostumbrado a que su padre le traspase con un globo los sueños que él tendrá durante la noche, y asegurarse así de no tener pesadillas, sin saber que su padre será una de ellas algún día. De adolescente Oscar se apasiona por la fotografía, cuando curiosamente uno de sus recuerdos visuales de la infancia es el más violento y atemorizante que pueda alguien tener.

Como todos en la vida, Oscar va tomando decisiones, que tienen que ver con liberar miedos, o con encerrarlos en el armario. Así es como la historia de Oscar es contada en partes, desde su casa en el árbol, o bien a través de sus fotos, o a través de Buffy – que hace una suerte de ayuda subconsciente para él. A pesar de tener momentos algo kitsch -en el sentido positivo del término- Closet Monster es una narración como las que ya no vemos frecuentemente, tradicional en algunos aspectos, de una persona más que de un personaje, con el que podemos sentirnos identificados o no, pero con el que sin dudas empatizaremos, a diferencia del resto de personajes con quienes no haremos conexiones.

Lo bueno de este tipo de películas independientes que surgen en los festivales y que tienen caras desconocidas en el reparto, es que nos concentramos en el guión, en la música, en la imagen, y en cualquier otra cosa antes que en una cara que se robe la atención y ponga nuestro ojo en modo evaluación. Es decir, la vemos esperando poco o nada, entonces lo que obtenemos es casi siempre satisfactorio. Pero sin desmerecerla o restarle posibilidades, Closet Monster es así, chiquita, linda, rendidora, y con un director con potencial para seguirle el rastro y pedirle un poco más.

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