Assassin’s Creed, de Justin Kurzel

No se resistan a Michael

Si algo podemos decir del cine del siglo XXI es que todo tiene un correlato cinematográfico explotable. Y la industria gamer no queda exenta de esto, los videojuegos tienen mucho jugo para que saquemos, pero hay que aclarar que no es para un público generalizado. Justamente no son estas historias las que mejor han sido adaptadas al cine – y cabe aclarar que las empresas invierten bastante en el storyline de un videojuego porque ante todo tiene que tener sentido. Sólo podemos rescatar 2 que tienen seguidores de culto, y están alejadas de críticas maliciosas: Resident Evil, y – en menor medida ya que pertenece a un género muy particular- Silent Hill. Ninguna de las dos tuvo buena recepción de la crítica pero porque el público al que apuntan sabe recibirlas sin sesgos. A esto se le suma otra industria que tiene una relación más íntima con el cine y que está sacando mucho partido de él, como lo es el cómic, tanto es así que podríamos decir que está sobreexplotando el género y no sabemos si da para más. En el 2016 fue el turno de Warcraft, que dejó mucho que desear. Y Assassin’s Creed no corre con una suerte diferente. La crítica la está matando y no estaría entendiendo por qué.

En Assassin’s Creed hay una estructura más compleja, ya que comprende no sólo el videojuego sino también una historieta, una serie de libros, y ahora las películas. Este primer film que tiene una inversión de 150 millones de dólares, cuenta la historia del enfrentamiento entre el credo de los Asesinos y el de los Templarios, en la época de la Inquisición española. Cal Lynch y su antepasado, el español Aguilar de Nehra, ambos interpretados por Michael Fassbender, son los que se conectan a través del Animus, una máquina creada por la empresa Abstergo, con el fin de entrelazar las memorias de los co-sanguíneos (Lynch y Aguilar) y ayudar a la empresa a encontrar la manzana, esa joya que contiene la génesis de la violencia, que es la enfermedad que se quiere erradicar. Esta es la historia que cuenta la película y hay ciertas diferencias con el videojuego, y con los libros. No le podremos seguir el rastro a todo, eso se lo podemos dejar sólo a los fanáticos, porque además todos aclaran que es una historia eje, sobre la cual se abrieron historias satélites. Pero sabemos que todo nace en el videojuego, y es allí donde se detiene esta primera película, con sus diferencias, para poder llevar esto al lenguaje cinematográfico.

  • © 20th Century Fox

Técnicamente la película tiene algo que a muchas personas les va a gustar y a otras no tanto: música, fotografía, edición, y cámaras. En esos aspectos el film es excelente pero hay cosas de las que abusa, por ejemplo el traveling que hace con las cámaras. En algunos momentos está de más, pero trata de emular a ciertos momentos del videojuego original. Otra cosa, y que tiene que ver más con la fotografía, es el humo, las luces y los colores, que se usan para dar forma y sentido a los hologramas y a situaciones y contextos puntuales, de nuevo, a algunos les puede llegar a gustar, y a otros no tanto, como a mi. En las escenas de acción y pelea, no hay nada extraordinario pero está todo bien hecho, y es por momentos clásica y por momentos prolija.

Y en un aspecto en el que la película falla, es en el desarrollo de los personajes, algo en lo que insistimos mucho – porque amamos las ficciones – pero, acá hay tela para cortar, ya que se trata de personas que tienen un antepasado que marcó a su porvenir. Pruebas de esto son todas esas caras que vemos circular por la película y que quisiéramos ver más sobre ellos, pero están desaprovechados, a veces en cameos y líneas perdidas que no construyen, como la griega Ariane Labed, el español Juan Pablo Shuk, hasta incluso Jeremy Irons y Charlotte Rampling.

A los 5 minutos de película ya tenemos acción, y a los 15 ya tenemos la primera situación de pelea con el protagonista. La película no descansa en ningún momento. Y ahí es donde creo que la película gana: cumple ampliamente su objetivo que es el de entretener, y parece que a ciertos críticos no les gustó eso. Se ve que fueron malpredispuestos o que no sabían a qué estaban asistiendo.

Pero es en Fassbender y en Cotillard donde termina de cerrar todo. Sophia Rikkin no es un personaje del todo importante en los videojuegos pero sí en este film, y Marion lo hace a la perfección, como siempre. Pero Fassbender, convence con camisa, sin camisa, dormido, despierto, atado, desarmado, sonriendo, llorando. Compramos mucho a Fassbender, y al menos yo no tengo ningún problema en decirlo. Él de hecho es quien produce este primer film y se echa al hombro la franquicia en el cine. Él es quien se llevó los aplausos, no necesitamos que pruebe nada más, pero acá tiene una cuota más de despliegue y entrega corporal que en X-Men y otras películas de acción no tenía.

Si por algo vale la pena verla, es por el buen rato que pasamos, con Michael, con la acción, y con los cuentitos. No nos resistamos a Michael, que tiene mucho para darnos.

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