Altered Carbon, de Laeta Kalogridis – Temporada 1

Altered Carbon está inspirada en la novela homónima policial de ciencia ficción de Richard K. Morgan. La productora responsable es Laeta Kalogridis, quien obtuvo los derechos de la novela al poco tiempo de su publicación en el 2002, con el objetivo de hacer un largometraje.

La novela nos transporta a un mundo existente dentro de 300 años, en donde el gobierno mundial será la ONU, la fuerza de seguridad será el Protectorado, las religiones ya tendrán otro nombre como el neocatolicismo, etc. Pero lo mas importante, es que todo lo que se almacena en nuestra alma y en nuestras mentes (identidad, nombres, recuerdos, ancestros, sangre, formación) se cargará en pilas que llevamos en la nuca, y los cuerpos ya no los poseeremos, sino que serán simplemente ‘fundas’ intercambiables. Todo esto quiere decir que aparentemente estaremos más lejos de la muerte, y podremos vivir por siempre, mientras nuestros recursos económicos nos lo permitan.

En ese futuro, Takeshi Kovacs no era uno de los privilegiados económicamente hablando, pero formaba parte del Protectorado. Luego de terminar con un pasado familiar complejo Tak pasa a ser un ‘enviado’ (soldado entrenado para matar y transportarse entre mundos en distintas misiones), y luego se pasa al bando de los rebeldes, una agrupación secreta que se enfrentaba a la Yakuza (todavía existente) y al Protectorado, con el objetivo de dar fin al sistema de pilas y fundas y volver a la tradición.

  • (IMDb)

Tak es capturado por el Protectorado y congelado por 250 años. Un meths llamado Laurens Bancroft (los meths son los más ricos del universo, el 1%, del 1% más poderoso) trae nuevamente a la vida a Tak -o Kovacs– en una funda que pertenecía a un policía llamado Ryker, con la misión de develar quién es la persona responsable de su asesinato, el de Bancroft.

En ese futuro también nos encontramos con Kristin Ortega, otra policía, que trata de secuestrar al Kovacs reenfundado, para sacarle información sobre por qué Bancroft puso a Kovacs en la funda de Ryker, y para qué. Y en este esquema en el que tenemos al Protectorado, a la Yakuza siempre de fondo, a la policía, a Bancroft, y a esta realidad virtual legitimada y organizada, es donde nos encontramos a estos personajes como Kovacs y Ortega, que exudan sexualidad y fuerza, tratando de desentramar qué hay detrás y delante del asesinato de Bancroft y por qué Kovacs es el encargado de hacerlo.

Altered Carbon es una serie que se inicia en la ciencia ficción, pero que combina el policial, el ciberpunk, y el drama novelesco, para atar y desatar nudos, y plantear una realidad posible, en la que nos volveríamos adictos a la inmortalidad, a la regeneración, y a ese “mundo vigilado” y controlado, cada vez más interconectado con el espacio y los planetas. Al principio parece que estamos viendo una especie de adaptación cercana a “Sueñan los androides con ovejas eléctricas” pero terminamos sumergidos en un culebrón sci fi que mezcla los 3 recursos que llevaron a otros títulos al éxito: historias, sexo, y sangre.

Probablemente no haya en la TV un sci-fi como éste, con ese cóctel de cosas, y tan rendidor y efectivo. Al margen de lo visual y lo estético de la producción, por suerte no vemos cabos sueltos en la historia, algo que nos hace preguntarnos otra cosa: ¿es el formato de serie televisiva la solución a las historias mal contadas en el cine? Definitivamente si Altered Carbon fuese una película, hubiese sido muy mala allá por el 2002, ya que no alcanzan las 2 horas para crear un universo de detalles que cronológicamente involucra tanto, y como saga de películas tampoco hubiese sido del todo exitosa (como tampoco lo fue Matrix, por nombrar una similar y de la época). Entonces, en esta serie sí vemos que el formato le sentó bien y era el correcto, pero tanto Netflix, como Amazon, Hulu y hasta HBO, estarían abusando del formato y del enganche en los públicos que están teniendo esos formatos de serie y miniserie. Pero también es cierto que es parte del cambio en las narrativas y los consumos que estamos atravesando.

Mientras seguimos analizando esos cambios, no queda más que meternos en el casco de realidad virtual y disfrutar a un sci fi que explota al género con aditivos y conservantes, no queda más que entregarnos a los placeres culposos del culebrón.

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