13 Reasons Why, de Brian Yorkey

13 Razones se estrenó en marzo de este año, como producción original de Netflix.Hubo gran especulación ya que sus primeros capítulos se mostraron a la prensa mucho antes de lo normal – casi 2 meses – cuando usualmente las cadenas hacen los pases de prensa una semana antes del estreno, lo que ocasionó muy poco hermetismo en cuanto a la historia.

La serie basada en la novela de Jay Asher y adaptada para la TV por Brian Yorkey. Podría considerarse una serie de drama adolescente, pero personalmente creo que está más cerca de otro público objetivo que de los adolescentes. Entre sus productores se encuentra Selena Gomez, que fue contratada por Universal para una versión cinematográfica en 2011, y encargada de musicalizar algunos capítulos de la serie. Y acá vamos a tratar de decir cosas que no hayan dicho ya.

La serie fue pensada primero como una “limited serie”. Es decir que lo primero que se planificó fue una única temporada. Luego hubo peticiones, ya que la serie recaudó fondos para una fundación que trabaja contra el bullying y otras situaciones, casos de abuso,  vulnerabilidad en los adolescentes, etc. Netflix, también por una cuestión comercial, decidió renovar para una segunda temporada.

Sobre el guión y la historia

Desde el primer capítulo (o desde el trailer incluso) sabemos que se trata de 7 cintas de cassette que en cada lado tienen grabadas en total 13 razones por las que Hannah Baker se suicidó, grabadas por ella misma. Podríamos suponer que no hay cosas por revelar, que todo está dicho en el primer episodio, y lo que vemos es una larga agonía, una exaltación del drama, y hay quienes dicen que es un extremo de la victimización, pero nada más lejos de lo real que esas ideas. De hecho, si bien en el guión hay demasiadas desprolijidades y momentos sosos o naives, hay que darle un gran reconocimiento por la construcción del relato que hace, en el tiempo, en los niveles de tensión y de información que le da al espectador, y en la narración en su totalidad.

Es decir, se logra un paso a paso para tratar de acercarnos y entender algo que nunca vamos a terminar de incorporar, por tratarse de una realidad compleja que siempre será desconocida excepto que tengamos la desgracia de vivir una situación similar.

Clay Jensen (Dylan Minnette), encuentra en la puerta de su casa una caja de zapatos con las 7 cintas grabadas por Hannah. Esas son las cintas que circulan por las manos de cada uno de los motivos que tuvo Hannah para tomar la decisión. Clay es el motivo número 11 (cinta 6, lado A). Y llegan a manos de él gracias a Tony, el poseedor de una copia de seguridad de todas esas cintas y encargado de hacer que si desaparecen los cassettes sin ser escuchados por las 13 personas, se hagan públicos para todo Liberty High, la escuela.

En un comienzo pensé que cada capítulo iba a hacer foco sobre uno de los personajes, por la estructura de la temporada, pero hay un protagonismo repartido entre todos los personajes durante toda la temporada. Obviamente en cada capítulo donde se hace foco en uno de ellos, sí hay más protagonismo y terminamos de comprender el arco emocional que lo vincula con Hannah. Y con el correr de los episodios, terminamos de comprobar que ahí donde cada uno de ellos hace algo, le está sumando motivos a Hannah para tomar una decisión.

El primer capítulo, y podríamos decir que hasta el tercer o cuarto, tienen cierta falta de rigurosidad y seriedad en el guión. Tienen pequeñas cosas torpes, cursis, pero que quizás tienen que ver con el registro que quiso tener la serie para enganchar a esos públicos objetivos. Luego la historia logra que nos olvidemos de esas cosas, o se la perdonemos, o que tengan incluso hasta un sentido y razón de ser. Por lo que pronto comenzamos a ver que todas esas decisiones de guión tienen un propósito, y hacen que necesitemos que estén ahí: la cicatriz de Clay, el filtro de color en la imagen, el corte de pelo de Hannah, etc.

  • Photo by Beth Dubber/Netflix

Sobre la historia y su actualidad

En 2015 hubo más de 3.400 suicidios de personas entre 12 y 22 años en EEUU. El suicidio es una realidad, por suerte lejana para muchos de nosotros, y que no nos deja más chances que la de teorizar sobre las condiciones psíquicas de cada persona, sus motivaciones, o falta de, o su contexto y calidad de vida.

¿Podemos hablar de morbo? Si sacamos el capítulo 13 de la discusión, y tenemos en cuenta sólo los 12 anteriores, definitivamente no hay morbo. Hay contenido sensible, para mayores de edad o para que los adolescentes vean en compañía de sus padres, y escenas de tono oscuro. Pero definitivamente nada que no haya visto antes un adolescente -o incluso un niño – que está expuesto a la TV en cualquier horario.

Sobre el último capítulo:

“No creo que lo muestren. No, no lo van a mostrar. ¡LO ESTÁN MOSTRANDO!”

Pasados ya varios meses, y hablando abiertamente con spoilers, a esta altura todos saben lo que sucede sobre el final de la serie. Netflix y todas las plataformas, incluida la TV por cable, emite contenido de alta sensibilidad para muchos. Este es sólo “uno más”. Sobre si debían mostrar esa escena o no, eso es una discusión que no tendrá fin. Personalmente creo que no era necesaria, dada la carga dramática de todos los episodios, y teniendo en cuenta que fueron 13 instancias para entender y aprehender el sufrimiento de la persona que se suicidó, como para ADEMÁS hacer explícito ese momento que salió del registro de la serie. ¿Tuvo un propósito? Claramente sí, y fue una escena efectiva. Se hubiese criticado a Netflix por mostrar escenas de violación y no de suicidio.

Podría entenderse que lo que se quiso hacer con la serie es dotarla del realismo que necesitaba, con esa escena puntual, y con las otras, para alejarse de la ficción y sobre todo del registro adolescente, y poner en boca y conocimiento de todos, algo que sucede a diario, en contextos no muy alejados a nosotros, y que atraviesan cualquier estrato y condición social.

Escenas de violencia explícita, sexo, desnudez, violación, abuso, son sólo algunas de las variables para describir lo que vemos en la totalidad de la temporada. Dicen que dentro del código ético (escrito) de Netflix hay un ítem que respeta la libertad de los creadores para exhibir el contenido que quieran y consideren necesario para sus producciones, siempre que tenga un propósito, y dentro de ciertos parámetros.

Sobre Netflix y los riesgos

Uno de los grandes nombres implicados en la serie fue el de Tom McCarthy, que viene de sentar un precedente ganando un Oscar por Spotlight (2015), película que representó el trabajo del Boston Globe develando los casos de abusos escondidos por la Arquidiósesis de Boston. Aquí McCarthy dirige los dos primeros episodios y es productor de toda la serie.

¿Por qué esta serie es tan importante para Netflix? Justamente por los riesgos que corre como productora de contenidos. Es un título que no ha dejado indiferente a nadie, y ese era el objetivo principal. La efectividad de la serie es indiscutible: se debatirán siempre los motivos de Hannah para su suicidio, sobre el exceso de dramatismo y victimización, sobre las decisiones visuales y argumentativas, sobre el tiempo del relato, sobre si Clay tiene que demorarse tanto para escuchar todas las cintas, sobre si la serie educa, muestra, representa, emociona o simplemente relata algo que para muchos es una realidad. En fin, una seguidilla de ítems que podemos separar con comas, pero que cada uno de ellos, creo que son incuestionables por ser justamente subjetivos e íntimos, tanto en vivencias como en lecturas.

Es un producto que está lejos de llamar al suicidio de por sí. En el 2017 no podemos culpar a un título por hacernos creer o pensar algo.

¿Puede leerse un discurso romántico sobre el suicidio? Es relativo, y depende exclusivamente de cada espectador.

¿Le roba formas a The Perks of Being a Wallflower o Skins? Sí, lo hace, y no lo hace mal. Hay que entender el contexto de producción de un relato de este tipo. Que miles de producciones hablen sobre el bullying en la high school norteamericana no es casualidad ni fetiche.

Definitivamente hay algo en 13 Reasons Why que trasciende a su relato y es – escuetamente – parte de lo comentado anteriormente. Es difícil opinar sobre algo que luego de varios meses se sigue discutiendo, tanto del producto como show, como de las ideas y formas que transmite y recupera la serie de ciertas realidades. Sí puedo decir que es innecesario especular con una segunda temporada y con el mismo hilo conductor, a menos que afloren las inversiones en guión, o bien que sea una temporada mucho más corta, sin tantas vueltas de tuerca.

(7 / 10)

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